El deterioro de El Campín evidencia la dependencia de clubes de estadios ajenos
Deterioro de El Campín muestra dependencia de clubes en estadios

El deterioro de El Campín reabre debate sobre dependencia de clubes en estadios ajenos

El desgaste evidente de la cancha del estadio Nemesio Camacho El Campín en Bogotá ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión recurrente en el fútbol colombiano: la dependencia estructural de los clubes profesionales de escenarios deportivos que no controlan ni administran directamente.

Un problema estructural, no coyuntural

El deterioro de la gramilla de El Campín no constituye un accidente fortuito ni un problema temporal ocasionado por condiciones climáticas específicas. Por el contrario, representa la consecuencia directa de un modelo de gestión donde los clubes de fútbol operan en instalaciones cuya administración recae en entidades distritales o gubernamentales, sin tener injerencia directa en su mantenimiento y conservación.

Esta situación ha obligado a la Dimayor a tomar medidas drásticas, incluyendo el aplazamiento de partidos programados para Millonarios, Santa Fe y Fortaleza en la capital colombiana. La decisión se tomó con el objetivo fundamental de proteger la integridad física de los jugadores, quienes se enfrentarían a condiciones de juego potencialmente peligrosas en una superficie en mal estado.

Impacto directo en el desarrollo futbolístico

La dependencia de los clubes colombianos de estadios que no controlan genera múltiples consecuencias negativas para el desarrollo del fútbol nacional:

  • Limitaciones en la programación de partidos debido a la indisponibilidad de escenarios en condiciones óptimas
  • Pérdida de ingresos económicos por eventos cancelados o reprogramados
  • Desventaja competitiva frente a clubes internacionales que cuentan con instalaciones propias y mejor mantenidas
  • Riesgo de lesiones para los jugadores que deben competir en superficies irregulares

El caso de El Campín ejemplifica cómo esta problemática afecta no solo a los equipos locales, sino al ecosistema futbolístico completo, incluyendo aficionados, patrocinadores y la propia imagen del fútbol colombiano en el ámbito internacional.

Un debate que trasciende Bogotá

Aunque el debate se ha centrado recientemente en la situación de El Campín en Bogotá, esta problemática se extiende a múltiples ciudades del país donde los clubes profesionales operan en estadios cuya administración no está bajo su control. La falta de autonomía en la gestión de los escenarios deportivos limita la capacidad de los equipos para optimizar sus operaciones, programar entrenamientos adecuados y ofrecer condiciones de juego de primer nivel.

La discusión sobre la propiedad y administración de los estadios de fútbol en Colombia requiere soluciones estructurales que permitan a los clubes tener mayor control sobre sus instalaciones, garantizando así mejores condiciones para el desarrollo del deporte y la protección de los atletas profesionales.