El '10' sigue vivo en el fútbol: el volante creativo como necesidad esencial del juego
El '10' no ha muerto: el volante creativo sigue siendo vital

El '10' no ha muerto: una defensa apasionada del volante creativo en el fútbol moderno

Hay quienes han firmado el certificado de defunción del '10' con la misma frialdad burocrática con que se tramita un documento oficial: firma ilegible, sello de goma y hasta epitafio incluido. Lo hacen con un tono doctoral, empleando esa jerga aséptica que ha convertido a los entrenadores en capataces y a los futbolistas en meros recursos humanos.

La supuesta tecnocracia futbolística, entendida como el falso imperio de los técnicos, proclama bajo el sofisma del 'fútbol moderno' que este deporte es un sistema cerrado donde todos atacan y todos defienden, como si hubieran descubierto América cuando en realidad repiten axiomas holandeses de hace casi sesenta años.

El volante creativo: faro en tiempos de GPS y superestadística

Perdónenme la insistencia, pero el '10' no ha muerto. ¡Que viva el '10'! El volante creativo, el armador, el generador de ideas, el proveedor del pase de gol sigue siendo el crac capaz de desordenar cualquier orden establecido. En esta era de GPS y análisis estadístico exhaustivo, el '10' -ese que juega con la cabeza levantada- se erige como el faro, la luz que guía el ataque hacia puertos fructíferos.

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Mientras otros jugadores acumulan kilómetros recorridos en el campo, el '10' suma posibilidades de gol. Donde el resto ve solo tránsito y congestión, él visualiza atajos y espacios. Porque el volante creativo no representa una nostalgia del pasado: constituye una necesidad presente. Es el armador quien transforma una simple posesión del balón en una amenaza concreta mediante un giro inesperado o una pausa calculada.

Pensar en tiempos de obediencia táctica: un acto subversivo

Mientras los devotos del llamado 'fútbol moderno' veneran al jugador que corre sin cesar, al que pega fuerte, al que recupera balones, al que retrocede para marcar, el '10' realiza algo genuinamente subversivo: piensa. Y pensar, en tiempos de obediencia táctica casi militar, se convierte en un acto de magia pura.

Podrán sofisticarse los sistemas defensivos, multiplicarse los funcionamientos tácticos y predicarse el sacrificio colectivo hasta el cansancio, pero el fútbol sigue necesitando imperiosamente del genio individual. El '10' no constituye un lujo prescindible, sino un elemento esencial.

Ejemplos vigentes en el fútbol colombiano e internacional

¿Que ya no existen jugadores de esta estirpe? Nada más alejado de la realidad. En la Liga BetPlay de Colombia, Fabián Sambueza y Yeison Guzmán administran los tiempos del juego con la precisión de relojeros suizos. Basta con detenerse a observar el talento y descaro de Juan Manuel Rengifo, el joven de 20 años de Atlético Nacional, toda una promesa sobre quien muchos especulan podría construirse la próxima Selección Colombia.

Y no sería ninguna herejía afirmarlo: la actual Selección Colombia lleva aproximadamente quince años sustentándose en el talento zurdo de James Rodríguez, el '10' por excelencia, cerebro y brújula del equipo. El mismo James que fue el mejor jugador de la pasada Copa América ganada por Argentina, cuyo campeonato mundial orbitó alrededor de Lionel Messi, un mega '10' de dimensiones históricas.

Presencia en los grandes equipos europeos

Observemos a Europa, considerado el primer mundo del fútbol, el imperio del fútbol industrializado:

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  • El Arsenal que lidera la Premier League inglesa tiene en Martin Odegaard a su '10', su faro ofensivo.
  • El Barcelona, puntero en LaLiga española, juega frecuentemente con dos cabezas pensantes: Pedri y Dani Olmo.
  • En el Bayern Múnich alemán, Serge Gnabry cumple funciones de '10' mientras Jamal Musiala se recupera de su lesión.
  • El PSG presume de Vitinha, un auténtico '10' de gran calidad.
  • El Manchester City encontró en Rayan Cherki la llave maestra que antes representaba David Silva.
  • El Manchester United recupera el aliento cuando Bruno Fernandes toma aire y exhala pases magistrales.

El '10' no corre menos distancia: piensa más rápido. No marca menos: marca diferencias decisivas. Mientras algunos insisten en 'tecnocratizar' el fútbol hasta la médula, el jugador creativo desobedece esquemas rígidos. Y en esa bendita desobediencia, sigue latiendo con fuerza la esencia misma del juego hermoso.