Exfigura de Millonarios desata polémica tras confesar millonarias ganancias por reventa de boletas
En Colombia, mientras los estadios registran asistencias masivas y los clubes reportan ingresos históricos por abonos, especialmente en partidos decisivos, un fenómeno paralelo afecta gravemente el bolsillo de los aficionados: la reventa sistemática de boletas. Para el hincha común, asistir a una final o un clásico se ha convertido en una verdadera odisea financiera debido a los precios inflados por especuladores.
Vacío legal y falta de regulación
Las autoridades y la Dimayor han intentado implementar la boleta digital nominativa como medida de control, pero la ausencia de una legislación robusta que penalice severamente estas prácticas comerciales deja un vacío legal que los revendedores aprovechan sin ningún tipo de restricción. Lo más preocupante, sin embargo, no es solo la acción de terceros ajenos al mundo deportivo, sino la revelación de que protagonistas del espectáculo futbolístico han participado activamente en este lucrativo negocio.
Confesión impactante de Andrés Cadavid
Andrés Cadavid, uno de los defensores más icónicos y aguerridos que ha vestido la camiseta de Millonarios, confesó abiertamente su participación en la reventa de entradas durante su etapa como jugador activo del club. En una entrevista reciente que rápidamente se volvió viral en redes sociales, el central antioqueño relató con una honestidad brutal cómo aprovechó los privilegios que tienen los futbolistas profesionales para generar ingresos extra de gran magnitud.
Los futbolistas suelen recibir una cuota de boletas de cortesía por parte de sus clubes, y Cadavid explicó detalladamente cómo manipuló este sistema durante una final del conjunto "Embajador". "Me dijeron cuántas boletas iba a comprar y yo, como capitán, normalmente eran cinco, diez o quince, pero yo puse como 200 o 300 boletas. Puse una gran cantidad y hasta me dijeron que me había equivocado, pero les dije que eran esas", reveló el exdefensor.
Estrategia de reventa y ganancias millonarias
Cadavid describió su método de operación: "Me las quitaban por nómina y la boleta nos la dejaban en 90.000 pesos, y cada una la vendía en 600.000. Al que me vendió las boletas le regalé diez. Yo, como buen paisa, les dije: '¿qué hay para hacer?'. Eso en Bogotá, que son carísimas, todo el mundo quería ir". El escenario deportivo le permitió obtener beneficios extraordinarios: "Después de la final quedé con el título, la medalla y una tula de dinero".
Reacciones divididas en el mundo futbolístico
El video de la confesión ha generado opiniones profundamente divididas entre los seguidores del fútbol colombiano. Mientras algunos sectores de la hinchada interpretan las declaraciones como una simple anécdota de "malicia indígena" o astucia característica, otros las consideran una grave falta de ética hacia la institución deportiva y hacia la misma afición que debe pagar precios exorbitantes para apoyar a su equipo.
Esta revelación pone en evidencia las prácticas cuestionables que ocurren detrás de escena en el fútbol profesional colombiano, donde los mecanismos de distribución de boletas pueden ser manipulados para beneficio personal. El caso de Cadavid ilustra cómo algunos jugadores aprovechan su posición privilegiada dentro del club para participar en actividades comerciales que perjudican directamente a los seguidores más leales.
La polémica reabre el debate sobre la necesidad urgente de implementar regulaciones más estrictas y sistemas de control efectivos que protejan a los aficionados de la especulación con las entradas deportivas. Mientras tanto, la confesión del exdefensor de Millonarios continúa generando discusiones intensas sobre los límites éticos en el deporte profesional y la responsabilidad de los jugadores hacia sus seguidores.