Giovanni Hernández: la forja de un carácter entre elogios y críticas periodísticas
En el mundo del fútbol colombiano, algunos jugadores trascienden las estadísticas para convertirse en relatos vivientes. Giovanni Hernández, conocido como 'El Príncipe', pertenece precisamente a esa categoría de talentos cuya historia se teje entre el ingenio, la personalidad y una relación compleja con el periodismo deportivo.
Una relación formativa con la prensa
En una conversación franca dentro del pódcast Agradable y Claro del periodista Rafael Villegas, Hernández, quien recientemente asumió como técnico del Real Cartagena, repasó su trayectoria con una honestidad poco común. A sus casi 50 años, el exmediocampista mira hacia atrás sin rencores pero con memoria precisa.
"Eso me ayudó a crecer", afirma Hernández al referirse a los apodos que lo acompañaron durante su carrera. Mientras "El Príncipe" evocaba elegancia y clase, el sobrenombre "Angustias" reflejaba las críticas constantes hacia su lenguaje corporal en la cancha. Lejos de incomodarse hoy, reconoce que esos momentos difíciles fortalecieron su carácter.
En su relato aparecen figuras influyentes del análisis deportivo colombiano como Iván Mejía, Édgar Perea y Carlos Antonio Vélez. Hernández les reconoce un papel formador, considerando que esa crítica fuerte, que incluso lo hizo llorar "de rabia y pundonor", hoy hace falta en el fútbol nacional. "Ahora todo es bueno, bueno y bueno... y eso no ayuda", cuestiona, señalando una cultura que ha bajado la exigencia sobre los jugadores.
Barranquilla: la prueba definitiva de carácter
Si existió un examen de fuego en su carrera, fue sin duda su paso por Junior de Barranquilla. Llegar al club 'Tiburón' y ponerse la camiseta número 10 que habían llevado leyendas como Carlos Valderrama y Macnelly Torres representaba un desafío monumental.
Su fichaje estuvo a punto de caerse en múltiples ocasiones. Cuando todo parecía perdido y ya se disponía a regresar para continuar en Colo-Colo, una llamada de último momento cambió su destino. "La gente no me quería", recuerda Hernández sobre sus primeras presentaciones, donde el público barranquillero lo cuestionaba abiertamente.
Pero el mediocampista no retrocedió. Decidió quedarse, competir y responder en la cancha. Con el tiempo, el fútbol habló por él:
- Marcó 53 goles con la camiseta rojiblanca
- Ganó títulos importantes para la institución
- Fue protagonista en la campaña donde Junior evitó el descenso, logro que considera el más significativo por el impacto emocional en la hinchada
Bajo la dirección de Santiago Escobar vivió un inicio difícil, pero fue con Julio Avelino Comesaña donde encontró estabilidad. Del uruguayo destaca su inteligencia y capacidad para entender el contexto barranquillero: "Sabía cómo jugar con el clima, con la ciudad y con el jugador".
Un talento natural y los gestos que marcan
Dentro del campo, Giovanni Hernández fue un jugador distinto. Su visión de juego, técnica depurada y capacidad para asistir "mirando para otro lado" lo convirtieron en un mediocampista creativo poco común. Él mismo asegura que ese recurso no fue aprendido, sino natural: "Eso viene de fábrica".
Con Álex Escobar vivió una anécdota que refleja el valor de los pequeños gestos. Siendo joven, recibió de él su primer par de guayos en América de Cali, un detalle que nunca olvidó. Años después, cuando su carrera despegó, llegó a tener más de 120 pares, como un homenaje silencioso a ese momento formativo.
Entre la gloria continental y la frustración mundialista
En el plano internacional, Hernández integró la Selección Colombia que conquistó la Copa América 2001, el único título continental del país. Un logro histórico que, sin embargo, convive con una gran frustración: no haber disputado un Mundial.
"Nos quedamos por un gol", recuerda al evocar aquella eliminatoria donde Colombia goleó 4-0 a Paraguay, pero el empate entre Uruguay y Argentina los dejó sin clasificación. Una herida que aún permanece, aunque también reconoce el privilegio de haber sido parte de una época dorada bajo la conducción de Francisco Maturana y otros técnicos influyentes.
La transición al banquillo
Tras su retiro, Giovanni decidió seguir ligado al fútbol desde el banquillo. Se formó como entrenador y asumió un nuevo rol que, según sus propias palabras, cambia por completo la manera de vivir el juego: "Como jugador se disfruta; como técnico, se sufre".
Hoy, con la serenidad que da el tiempo, Hernández se muestra como un hombre que aprendió a convivir con sus luces y sombras. Ya no es solo el 'Príncipe' talentoso ni el jugador cuestionado por su gesto serio. Es un protagonista de la historia reciente del fútbol colombiano que entiende profundamente que el carácter también se construye en la adversidad.
En su relato hay nostalgia, autocrítica y, sobre todo, honestidad. La misma con la que jugaba durante más de dos décadas. Porque si algo dejó claro en esta entrevista es que su legado no solo está en los goles o en los títulos, sino en haber sido siempre fiel a sí mismo, incluso cuando las críticas llovían más fuerte que los elogios.



