Irak arrebata el último cupo mundialista a Bolivia con triunfo 2-1 en Monterrey
La ilusión boliviana de regresar a una Copa Mundial después de más de tres décadas se desvaneció este miércoles en Monterrey, donde Irak se impuso 2-1 y se quedó con el último tiquete disponible para el Mundial 2026. El equipo dirigido por Óscar Villegas completó así 32 años consecutivos sin pisar la máxima cita del fútbol internacional.
Un partido de contrastes y emociones
Desde los primeros compases del encuentro, Irak demostró su determinación. Al minuto 9, Ali Al-Hamadi abrió el marcador con un preciso cabezazo tras un cobro de esquina ejecutado por Amir Al-Ammari. Bolivia, sorprendida por la temprana ventaja asiática, intentó reaccionar pero encontró serias dificultades para imponer su juego.
La igualdad llegó al minuto 38 gracias a Moisés Paniagua, quien aprovechó una jugada fortuita tras un remate de Ramiro Vaca para definir con tranquilidad y devolver la esperanza al conjunto altiplánico. Antes del descanso, Bolivia incluso generó oportunidades peligrosas y reclamó una acción polémica en el área, aunque el árbitro no consideró sancionar penal.
El golpe definitivo en la segunda mitad
Sin embargo, Irak volvió a mostrar su contundencia al reiniciarse el partido. Aymen Hussein marcó el 2-1 definitivo al minuto 52, culminando con precisión un rápido contraataque que inclinó la balanza de manera irreversible a favor del equipo asiático.
En los minutos finales, Bolivia buscó desesperadamente el empate pero no encontró los recursos necesarios para perforar la defensa iraquí. El equipo de Villegas terminó consumando una nueva frustración mundialista que prolonga su ausencia en Copas del Mundo desde su última participación en Estados Unidos 1994.
Consecuencias históricas para ambos equipos
Para Irak, esta victoria representa una clasificación histórica: solo la segunda en su historia tras su participación en México 1986. El conjunto asiático aseguró su presencia en el grupo I del torneo, donde compartirá zona con Noruega, Francia y Senegal.
Por el contrario, Bolivia deja escapar lo que muchos consideraban su mejor oportunidad en décadas para volver a la élite del fútbol mundial. El equipo altiplánico deberá esperar al menos cuatro años más para intentar romper esta prolongada sequía que ya alcanza las ocho eliminatorias consecutivas sin éxito.
El partido en Monterrey no solo definió el último cupo disponible, sino que marcó el destino de dos selecciones con aspiraciones contrapuestas: mientras Irak celebra su regreso al escenario mundial después de 40 años, Bolivia enfrenta una profunda reflexión sobre su futuro futbolístico.



