El dilema de James Rodríguez: ¿Puede Colombia afrontar un Mundial sin su figura emblemática?
James Rodríguez: ¿Puede Colombia jugar un Mundial sin él?

El dilema de James Rodríguez: ¿Puede Colombia afrontar un Mundial sin su figura emblemática?

La realidad ha golpeado con fuerza a la Selección Colombia tras los dos amistosos perdidos contra Croacia y Francia, equipos que han estado entre los cuatro mejores del mundo en los últimos dos Mundiales. Aunque Néstor Lorenzo conocía el riesgo de enfrentar rivales de este calibre, el verdadero impacto no recayó tanto en el entrenador como en la figura de James Rodríguez.

El baño de realidad para el capitán

James Rodríguez ha recibido una lección contundente: no basta con llevar el brazalete de capitán para asumir la responsabilidad del equipo nacional. Nadie cuestiona su glorioso pasado, su influencia en la Colombia finalista de la Copa América, ni sus momentos de genialidad durante las Eliminatorias que aseguraron el cupo mundialista. Sin embargo, la evidencia muestra que no es el 'super boy' que su entorno publicita.

El jugador llega a esta convocatoria con apenas 41 minutos de juego en todo el año 2026, un distante recuerdo de 90 minutos completos contra Australia en noviembre de 2025, y una inactividad que lo ha mantenido fuera de 5 de los 9 partidos de su equipo en la temporada actual. Lo que Ancelotti llamó un 'little problem' durante su etapa en Inglaterra se ha convertido en un 'big problem' a solo dos meses del debut mundialista contra Uzbekistán.

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Las consecuencias para el equipo

Cuando James Rodríguez desaparece en el campo, el principal perjudicado es Luis Díaz, el buque insignia del equipo colombiano, quien pierde a su único socio creativo. Esta dependencia representa una condena anticipada para las aspiraciones del combinado nacional.

Las críticas pueden dirigirse a otros jugadores: Muñoz por su lentitud, Mojica por su desequilibrio, Ríos por su falta de convicción, o Suárez por su imprecisión. Pero el núcleo del problema radica en que, si James no está al máximo nivel, todo el sistema ofensivo colombiano se resiente.

La responsabilidad de Néstor Lorenzo

Donde sí existe una responsabilidad clara para el entrenador es en la falta de valentía para preparar alternativas. Los amistosos representaban la oportunidad perfecta para ensayar esquemas sin James Rodríguez, especialmente ante la elocuente pobreza de su rendimiento contra rivales de élite.

El ejemplo de Lionel Scaloni con Argentina es paradigmático: el técnico argentino ha aprendido a vivir sin Lionel Messi, no solo conquistando el título mundial, sino utilizando esa experiencia como escuela para todos los jugadores que ha probado. ¿Por qué en Colombia existe tanto pánico para intentar algo similar?

Las preguntas se acumulan: ¿Por qué no salió de suplente contra Croacia y de titular ante Francia? ¿Por qué no se le protegió en lugar de exponerlo, cuando todos anticipaban su difícil situación por falta de ritmo competitivo?

El reloj corre en contra

La única ventana para probar la vida sin James Rodríguez se perdió contra los suplentes de Francia. Ahora solo queda apresurar los preparativos, enviar parte del cuerpo técnico a Minnesota (como se hizo antes de la Copa América hacia Brasil), y presionar para que el jugador recupere su condición física.

James Rodríguez se encuentra en esta situación por su intermitencia e inconsistencia. Si realmente lo que importa es Colombia, le queda una última bala. Tanto él como su aliado Néstor Lorenzo deberán decidir sabiamente cómo utilizarla en los dos meses y medio que restan antes del Mundial.

La realidad es cruda pero necesaria: James Rodríguez no está hoy al nivel de un jugador siquiera convocable a un Mundial, aunque sea el nombre más firme en la lista de 26. El reloj, como ocurre con todos los mortales a cierta edad, corre en su contra. La pregunta que queda flotando en el ambiente es tan incómoda como inevitable: ¿Está Colombia preparada para vivir sin James Rodríguez en el Mundial de 2026?

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