Hay empates que pesan como derrotas. Y el de Atlético Bucaramanga ante Jaguares, en la fecha 18 de la Liga BetPlay I 2026, dejó algo más que dos puntos en el camino: dejó una sensación de vacío, de oportunidad perdida, de semestre que se escurre entre los dedos. En el estadio Américo Montanini, el 2-2 no solo silenció a la tribuna, también expuso las heridas de un equipo que llegó con la obligación de ganar y terminó dependiendo de un milagro.
Un panorama crítico
Con 23 puntos y a falta de una fecha, el panorama es crítico. Las cuentas no alcanzan y la ilusión de los ocho parece desvanecerse. Pero más allá del resultado, fue la voz de su capitán, Jefferson Mena, la que terminó marcando el tono de la noche: directa, autocrítica y cargada de frustración.
Un partido que resumió todo el semestre
El encuentro comenzó cuesta arriba para el conjunto santandereano. En apenas 18 minutos, Wilfrido de La Rosa abrió el marcador para Jaguares tras una jugada bien construida desde el fondo y una asistencia aérea de Andrés Rentería. La reacción fue inmediata. Cuatro minutos después, Brandon Caicedo empató de cabeza tras un centro de Aldair Gutiérrez, devolviendo la esperanza a una hinchada que no dejó de empujar.
Bucaramanga tomó el control, se adueñó del balón y, aunque le costó concretar, encontró el segundo gol en el minuto 55. Emerson Batalla, tras una habilitación de Fabián Sambueza, sacó una volea que desató la euforia en las gradas. Parecía el escenario ideal: remontada, dominio y tres puntos en casa. Pero el fútbol no entiende de merecimientos. En el tiempo de adición, Duván Rodríguez apareció tras un pase filtrado de Rafael Bustamante y decretó el 2-2 definitivo, dejando helado al Américo Montanini.
Jefferson Mena: autocrítica sin rodeos
Tras el pitazo final, todas las miradas apuntaron al capitán. Y Jefferson Mena no esquivó la responsabilidad. "Hoy el grupo está bastante golpeado, es una lástima terminar así con un grupo como estos. Lo sentimos mucho por nuestra hinchada, por todo lo que nos representa a nosotros en cada cancha donde van", expresó con evidente tristeza. Pero sus palabras no se quedaron en el lamento. Hubo una frase que resumió buena parte del semestre y que no pasó desapercibida: "Durante el semestre fuimos permisivos en ciertos puntos que de local no supimos cómo desarrollar". Una declaración fuerte, que deja entrever fallas estructurales más allá de lo futbolístico.
Mena asumió la responsabilidad colectiva sin excusas: "No queremos excusarnos, creo que somos responsables de todo esto que está pasando. El equipo siempre luchó hasta el final, pero estamos tristes igual que nuestra hinchada".
El peso de la camiseta y la deuda con la hinchada
El defensor también se refirió al sentimiento interno del grupo y a la deuda con la afición, que volvió a acompañar pese a los resultados. "Como capitán, como líder, es el dolor que sentimos nosotros desde adentro. Sabemos que no fue nuestro semestre, sabemos que Bucaramanga es mucho más". En medio de la incertidumbre institucional y los cambios en el cuerpo técnico, Mena evitó escudarse en factores externos, aunque reconoció el contexto: "El profe llegó en un momento donde era muy difícil para él, para nosotros, por todo lo que nos estamos jugando. Siempre tenemos autocrítica". Y dejó una frase que golpea directamente al hincha: "A nuestros hinchas, la verdad que es una pena que no disfruten de unas finales, porque teníamos con qué".
Un cierre con más dudas que certezas
El empate deja a Bucaramanga en una posición límite. Matemáticamente aún hay opciones, pero la realidad indica que el margen es mínimo y que el equipo volvió a fallar en el partido que no podía perder. La última fecha será ante Fortaleza en Bogotá, un duelo que ya no depende solo de lo que haga el 'Leopardo'. Mientras tanto, las palabras de Jefferson Mena quedan resonando. No solo como explicación de lo ocurrido, sino como una advertencia interna: el problema no fue de un partido, fue de todo un semestre. Y asumirlo, como lo hizo el capitán, es apenas el primer paso.



