El Estadio Romelio Martínez fue escenario de un final lleno de drama y controversia en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga colombiana. Junior de Barranquilla aseguró su pase a las semifinales tras empatar 2-2 contra Once Caldas, en un encuentro que quedará marcado por las decisiones arbitrales que generaron amplio debate.
Polémicas arbitrales marcan el segundo tiempo
A pesar de la igualdad en el marcador, el foco del partido se centró en las acciones arbitrales que influyeron en el desarrollo del segundo tiempo. La temperatura del encuentro aumentó considerablemente debido a dos jugadas determinantes en el área. La primera gran controversia surgió cuando una mano de un defensor de Junior no fue sancionada por el juez central, lo que provocó las quejas del banquillo de Manizales, que reclamaba un penalti.
El penal que pudo cambiar la historia
Sin embargo, la jugada que dividió opiniones fue el contacto entre Monzón y el veterano delantero Dayro Moreno. En una acción al límite, el árbitro señaló una falta que, para muchos, ocurrió fuera del área, pero que finalmente fue sancionada como penal a favor de Once Caldas. Moreno, encargado de ejecutar la pena máxima, falló gracias a una monumental atajada del arquero Mauro Silveira, quien se convirtió en héroe al detener el disparo en la última jugada del partido.
El desenlace y el camino a semifinales
El pitido final dejó un sabor agridulce en el equipo visitante, que vio cómo las decisiones en ambas áreas inclinaron la balanza en un duelo donde la tecnología y el criterio arbitral volvieron a ser protagonistas. Con este resultado, el conjunto barranquillero continúa en la lucha por el título, mientras que Once Caldas se despide con la sensación de haber estado a centímetros de cambiar su suerte. Junior enfrentará en semifinales a Santa Fe, en una serie que promete emociones intensas.



