Junior de Barranquilla: Con una nómina de lujo, ¿por qué el sufrimiento continúa?
Junior de Barranquilla: ¿Por qué el sufrimiento con nómina de lujo?

El dilema del Junior de Barranquilla: Talento de sobra pero resultados que angustian

La pregunta ronda en el ambiente futbolero de la Arenosa: ¿por qué el Junior, con una nómina que parece sacada de un catálogo de lujo, insiste en hacer sufrir a su hinchada? El equipo rojiblanco, que en diciembre del año anterior alzó su estrella número once ante el Deportes Tolima demostrando que se podía ganar sin tanta paridera, hoy vuelve a conjugar verbos como angustiar y preocupar.

Un Romelio Martínez que no desborda

El escenario es claro. Ante Fortaleza, el estadio Romelio Martínez no se llenó. La explicación parece encontrarse en el "mazazo" recibido ante Atlético Nacional, un golpe anímico que bajó la moral hasta de los más fieles. Antes de ese compromiso, ir al querido estadio de la 72 era un plan tremendo. Se veían tribunas llenas, grupos familiares, amigos compartiendo, pero todo se derrumbó tras la goleada sufrida ante el verde paisa.

Ese fútbol desordenado, cargado de angustias y "sobres" porque el gol no aparecía, regresó ante Fortaleza, equipo que por poco se lleva el punto del empate. Y aquí surge la duda, especialmente conociendo la filosofía ofensiva del técnico Alfredo Arias: ¿Por qué sufrir con semejante plantilla?

El recuerdo de una estrella sin agonía

Cuando Junior conquistó su undécima estrella, muchos en Barranquilla comprendieron que se podía triunfar sin tanta agonía. "El tiburón" prácticamente aseguró la serie en casa en el primer juego, con un diseño táctico bien ejecutado y una efectividad del cien por ciento. En Ibagué, Arias le colocó el "moño al regalo". Por primera vez, tras diez estrellas anteriores, se ganó un título sin tanto sufrimiento.

Tanto fue así que muchos, en las calles o en las redes sociales —esta última convertida en el muro de las lamentaciones hinchas—, comentaron que extrañaron sufrir. Una ironía total, porque con una banda de tanto talento, ese verbo no debería tener espacio para conjugarse.

Refuerzos que no terminan de encender

La situación se complica cuando algunos refuerzos no colman las expectativas. Luis Muriel, el goleador del equipo, no deslumbra como se esperaba. Delanteros como Miguel Ángel Paiva tienen la pólvora mojada, sin anotar en todo el semestre. Se habla de Jermein, de Chará, de la reaparecida figura de Carlos Bacca y de Teófilo Gutiérrez sacando la cara. Pero eso ya es "otra vaina".

Es función del entrenador buscar las piezas claves para que su máquina, bien aceitada, funcione a la perfección. Y es deber del jugador ser recíproco a esa confianza dentro del campo. Hablamos de profesionales, y como todo en la vida, se debe trabajar como tal.

Los números que tranquilizan (un poco)

Un dato que ofrece algo de alivio: después de once fechas jugadas, Junior ha sumado diecinueve puntos, ubicándose en la quinta posición de la tabla general. Estaría a once unidades de alcanzar el número mágico para asegurar la clasificación a los cuadrangulares semifinales. Es decir, tres victorias y dos empates, o cuatro triunfos y listo. Sobrado.

Las herramientas las tiene a mano el cuerpo técnico para alcanzar el objetivo. Al menos para estar tranquilos antes de encarar el arranque de la Copa Conmebol Libertadores. La sensación es que el equipo tiene pinta para ambas competencias. El hecho es saber cómo lucirla.

La frase que resume todo

Decía el gran Edgar Perea: "A Junior tienes que matarlo". Sí, campeón, pero Junior hoy también tiene con qué liquidar. El mensaje final es claro y contundente: ¡NO MÁS SUFRIMIENTOS! Con esta nómina, no debe haber espacio para ruegos, camándulas ni santos de devoción. Lo que se espera es buen fútbol, goles y triunfos. El talento está, ahora falta que rinda como todos en Barranquilla esperan.