Escándalo por precios exorbitantes en reventa oficial de entradas para el Mundial 2026
La FIFA enfrenta duras críticas por los precios desorbitados que se registran en su plataforma oficial de reventa e intercambio de entradas para la Copa Mundial de 2026. Los valores se han disparado hasta siete veces por encima de su costo original, generando malestar entre los aficionados y asociaciones de hinchas.
Casos emblemáticos de la especulación
En el sitio web autorizado por la FIFA, un asiento de categoría 3 para el partido inaugural entre México y Sudáfrica, programado para el 11 de junio en Ciudad de México, se ofrece actualmente a 5.324 dólares, cuando su precio inicial era de apenas 895 dólares.
Para el encuentro entre Francia y Senegal del 16 de junio en East Rutherford, las entradas se comercializan a 1.000 dólares, cinco veces más que los 219 dólares originales. Mientras tanto, un boleto de categoría 1 para Brasil contra Marruecos (13 de junio) alcanza los 1.725 dólares, superando en más de siete veces su valor de fábrica.
La final: el caso más extremo
El ejemplo más impactante corresponde a la final del torneo, programada para el 19 de julio. Un tiquete de categoría 1, cuyo precio inicial era de 7.875 dólares, ahora se ofrece por casi 20.000 dólares en la plataforma de reventa, generando indignación entre los seguidores del fútbol mundial.
Reacción de las barras organizadas
"Estos precios exorbitantes, lamentablemente, no me sorprenden", declaró Guillaume Auprêtre, portavoz de los Irrésistibles Français, la principal barra de la selección francesa con casi 2.500 miembros. "Reflejan lo que sabemos y contra lo que luchamos: mucha gente compra para revender".
Auprêtre añadió con preocupación: "Al final, ¿quién paga los platos rotos? Los aficionados apasionados que se encuentran con ofertas exorbitantes. Preferiríamos que esto beneficiara a los verdaderos hinchas que vienen a apoyar a su equipo, pero lamentablemente no es así".
El modelo de negocio de la FIFA
Aunque el intercambio de entradas cuenta con el respaldo oficial de la FIFA, la organización especifica en sus condiciones de venta que solo actúa como "facilitador" en este mercado entre aficionados, cobrando una comisión del 15 por ciento por cada transacción. La entidad afirma que es el revendedor quien "determina el precio mostrado de cada entrada".
En un comunicado oficial, la FIFA defendió su modelo argumentando que "refleja las prácticas existentes para los grandes eventos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones".
Marco regulatorio desigual
La situación se complica por el diferente tratamiento legal en los tres países organizadores:
- Estados Unidos y Canadá: El mercado de reventa no está regulado
- México: Prohíbe la reventa de entradas con fines de lucro, pero solo cuando se compran en territorio mexicano y en pesos
Defensa de la FIFA y sistema de precios
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, atribuyó los altos precios a una demanda "exorbitante", revelando que el sorteo de la segunda fase de venta atrajo a 500 millones de aficionados interesados en adquirir boletos.
La organización aplica un sistema de precios variables donde los valores fluctúan según la demanda y disponibilidad para cada partido, aunque enfatiza que no utiliza un modelo de precios dinámicos donde las tarifas se modifiquen automáticamente.
Fases de venta y distribución
El proceso de comercialización ha sido complejo:
- Primera fase: Reservas abiertas desde septiembre con críticas por precios elevados
- Segunda fase: Ventas entre diciembre y enero con valores entre 265-700 dólares para Brasil-Marruecos y 4.185-8.680 dólares para la final
- Tercera fase: Desde el 5 de febrero, notificación a quienes obtuvieron entradas
- Última oportunidad: Venta de "última hora" desde abril hasta el final del Mundial por orden de llegada
Pese a las críticas y los precios elevados, la demanda sigue siendo alta. El miércoles, los mejores asientos para el México-Sudáfrica ya habían desaparecido de la plataforma, demostrando que, aunque costosas, las entradas encuentran compradores dispuestos a pagar cifras astronómicas por presenciar el evento deportivo más importante del planeta.