De esquivar balas a la gloria y de la cúspide de su carrera al cruel olvido. Un gladiador que no se rinde. Así es la historia de Wílmar Barrios, el volante cartagenero que ha vuelto a sonar en la Selección Colombia. Néstor Lorenzo, técnico de Colombia, entregó la prelista de 55 jugadores, de los cuales elegirá a 26 para el Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, Canadá y México. Barrios, quien hace un tiempo importante está fuera de la rosca, sin saber por qué fue borrado de todas las convocatorias en los últimos dos años, aparece en esa nómina preliminar.
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Figura con el Zenit en Rusia y siempre un gladiador con la casaca de la Selección, Wílmar está en la preselección a la espera de que un milagro lo meta en la lista definitiva. A sus 32 años, Barrios ya sabe lo que es jugar un Mundial, pues estuvo en la cita de Rusia 2018. No pierde la fe, nunca la ha perdido, siempre tuvo la esperanza viva en su corazón, incluso cuando las balas rozaban por el techo de su humilde vivienda en el barrio de La Candelaria. Él tuvo entereza, disciplina y sacrificio para hacerle el zigzag a las drogas, violencia y alcoholismo, en una vecindad en donde no es fácil salir adelante.
La esperanza, repito, siempre estuvo ahí y sus deseos fueron superiores a los miles de obstáculos que vivió de niño. Lea también: Selección Colombia cambió la fecha de su amistoso contra Costa Rica
“Las peleas de las pandillas se realizaban al lado de donde yo vivía, en un callejón. Entonces, las piedras y las balas pegaban en el techo de donde yo vivía. También había consumo de drogas. Con esto el mensaje es que no es lo que estás viendo sino lo que tú quieres dentro de ti, independiente de las dificultades que tengas. Si tú quieres algo debes ir detrás de ese algo. Tuve que armarme de valor para no desviarme”, sostuvo Barrios en una entrevista.
Wílmar Barrios siempre ha hecho respetar su zona en la selección Colombia.



