La Guajira: Acuicultura y biotecnología combaten la inseguridad alimentaria en el desierto
Acuicultura innovadora lucha contra el hambre en La Guajira

El milagro acuícola que transforma vidas en el desierto guajiro

En la comunidad de Coral, La Guajira, Elizabeth, de nueve años, observa cómo su madre, la señora Epinaiyú, recibe dos kilos de tilapia empacada al vacío. Esta escena, que podría parecer cotidiana en otras regiones, representa un verdadero milagro en estas tierras áridas donde el acceso a proteína animal es excepcional. La mujer, embarazada de su quinto hijo, sonríe mientras explica que preparará el pescado frito o guisado para alimentar a sus cinco niños.

Una crisis alimentaria que exige soluciones innovadoras

Las estadísticas revelan la gravedad de la situación: según el Dane y la FAO, durante 2024 el 25,5% de los hogares colombianos sufrió inseguridad alimentaria moderada o grave. En La Guajira, la cifra es aún más alarmante: uno de cada dos hogares no tiene acceso garantizado a alimentos. La Procuraduría confirmó 149 fallecimientos de menores por causas relacionadas con la desnutrición.

Frente a esta realidad, un proyecto conjunto entre la Universidad de La Sabana y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) está demostrando que la ciencia, la tecnología y la solidaridad pueden cambiar destinos. El fraile Ronal Antiver Muriel, sacerdote franciscano que acompaña a la comunidad, observa cómo las familias reciben el pescado y reflexiona: "Lo único que mantiene alerta a la gente son los minutos después del llamado, porque aquí el tiempo pasa muy despacio".

Sistemas acuícolas que desafían al desierto

En la sede del Sena en Fonseca, la doctora Luisa Marcela Villamil observa tanques de 15 metros cúbicos donde nadan 750 tilapias negras. Estos peces, que recibirán alimento tres veces al día hasta alcanzar aproximadamente 500 gramos, son parte de un sistema de recirculación de agua (RAS) que optimiza cada gota del preciado líquido.

El sistema funciona mediante un proceso ingenieril complejo:

  1. Filtración de sólidos orgánicos mediante tambores especializados
  2. Tratamiento microbiano con bioelementos que albergan bacterias beneficiosas
  3. Reacondicionamiento del agua mediante desinfección, oxigenación y eliminación de CO2
  4. Reintegración del agua tratada al sistema productivo

Edson Villamizar Otero, profesional en acuicultura e investigador de la Universidad de La Sabana, explica que "en La Guajira tradicionalmente se cultivan peces en aguelles o estanques excavados manualmente, con baja escala y sin tecnología. El desafío es hacer accesibles sistemas como el RAS a las comunidades".

Biotecnología que acelera la producción

La innovación no se detiene en la ingeniería. Investigadores desarrollaron un probiótico especializado para tilapia negra (también conocida como plateada) que optimiza significativamente los tiempos de cultivo. Jessica Rojas, investigadora del proyecto, detalla: "Estudiamos la microbiota asociada al cultivo desde alevinos hasta engorde, seleccionando microorganismos que mejoran el crecimiento y combaten patógenos como el Streptococcus agalacti 1A, causante de mortalidades masivas".

El proceso incluyó:

  • Análisis moleculares y de cultivo tradicional
  • Selección de bacterias aerobias y anaerobias con potencial probiótico
  • Desarrollo de un polvo estabilizado mediante secado por aspersión a 180°C
  • Validación en cultivos de las sedes del Sena en Fonseca y Riohacha

El resultado es un producto con vida útil de un mes a 4°C que se integra al alimento de los peces, aumentando su supervivencia y ganancia de peso.

Sostenibilidad que supera a la ganadería tradicional

Paradójicamente, en una región donde el chivo ha sido la principal fuente de proteína, la acuicultura demuestra ser más sostenible. Mientras la tenencia de chivos puede demandar hasta 20 veces más agua, los sistemas RAS permiten reutilizar continuamente el recurso hídrico.

Linda de Jesús Tromp, directora de la seccional Guajira del Sena, destaca otros avances: "Hemos implementado energía solar fotovoltaica desde el centro industrial, lo que nos permite salvaguardar a los peces durante las frecuentes interrupciones del servicio eléctrico en la región".

Formación que siembra futuro

En la regional Sena de Riohacha, estudiantes de acuicultura -algunos pertenecientes a la etnia wayú- se reúnen frente a las piscinas cubiertas con techos de PVC que protegen a los peces del calor abrasador. Para estos jóvenes, la acuicultura representa no solo una formación técnica, sino una posibilidad concreta de producir alimento en su territorio.

El proyecto ha logrado convocar a campesinos acuicultores, brindándoles conocimientos para construir sus propios estanques y pensar en una industria que podría dinamizar la economía regional. Como señala Tromp: "Las grandes cosechas las hemos repartido entre los más necesitados. Nunca hemos dejado a una sola familia sin su ración. Nos llena el corazón cuando la gente lo agradece".

Un grano de esperanza en el desierto

Para la doctora Villamil, este proyecto representa un grano de esperanza en medio del vasto desierto guajiro. En una región costera que enfrenta las consecuencias de la sobrepesca y la escasez hídrica, cultivar peces con tecnología de punta parece, efectivamente, un milagro moderno.

Mientras Elizabeth y sus hermanos reciben la tilapia que les permitirá dormir sin hambre, investigadores, estudiantes y comunidades trabajan unidos para multiplicar este milagro. Como reflexiona el fraile Antiver: "Elizabeth es muy inteligente y está hecha para ser grande, para mejorar el mundo. Solo necesita suplir las necesidades básicas para tener oportunidad". Hoy, la acuicultura y la biotecnología están ayudando a crear esas oportunidades donde antes solo había desierto y espera.