En California, Santander, un municipio con 450 años de historia minera, la apicultura emerge como una alternativa económica sostenible. Nelson Pérez Vega, apicultor y emprendedor de 60 años, ha liderado la creación de la Asociación Apícola Oro Miel (ASAPOM), la más grande de la provincia Soto Norte.
Los inicios de una pasión
Nelson recuerda que su primer contacto con las abejas fue en su infancia, cuando una colmena cayó en el patio de su casa. Junto a su padre, construyeron un cajón para las abejas y, aunque recibieron las primeras picaduras, lograron extraer miel. Ese evento marcó el inicio de su camino en la apicultura.
Nació en Bucaramanga, pero hace 38 años reside en Tronadora, una vereda de California. Allí, observó que los apicultores locales trabajaban de forma dispersa y sin organización. En 2021, con el apoyo de la Secretaría de Agricultura de Santander, presentó un proyecto productivo que, tras tres años de gestiones, recibió 273 colmenas en 2024, consolidando ASAPOM.
De 60 a 40 socios: la resistencia
Inicialmente, la asociación contaba con 60 socios, pero la demora en la entrega de recursos redujo el número a 40. Nelson no se rindió y, con perseverancia, logró mantener el proyecto. Hoy, ASAPOM opera en cuatro de las seis veredas de California: La Baja, Centro, Pantanos y Cerrillos, con nodos que albergan entre 10.000 y 40.000 abejas por colmena.
Producción y diversificación
La asociación produce nueve toneladas de miel al año, suficiente para abastecer a 45.000 colombianos anualmente, quince veces la población de California. A diferencia de otros apicultores, en California se pueden obtener dos o tres cosechas por año. La apicultura ha abierto oportunidades para madres cabeza de familia, personas discapacitadas, adultos mayores y jóvenes, ofreciendo una alternativa a la minería, que representa el 90% del empleo local.
Educación y formación
Nelson ha gestionado alianzas con el SENA para capacitar a los apicultores en potabilización de agua y tratamiento apícola. Además, busca un convenio con la Universidad Industrial de Santander para llevar la Ingeniería Agroindustrial a California, adecuando un salón en su propia casa para las clases.
Escuela Apícola para niños
Consciente de la importancia de involucrar a los más jóvenes, Nelson creó la Escuela Apícola, un proyecto gratuito que iniciará con abejas Meliponas, sin aguijón, para que los niños aprendan de forma segura. Posteriormente, podrán visitar los apiarios de Apis Mellifera. La iniciativa será promovida por WhatsApp y ha generado gran expectativa en la comunidad.
Prácticas ecoamigables
ASAPOM promueve el envasado en vidrio y barro, evitando el plástico. Las moyas de barro, recubiertas con cera de abeja, recuperan tradiciones alfareras de Santander. Además, los apicultores usan trajes de malla eterna, que evitan que el aguijón de la abeja se quede atrapado, reduciendo muertes accidentales.
Nelson enfatiza la importancia de cuidar a las abejas, alimentándolas y reforestando con plantas como el roble, que generan polen y néctar. Para él, las abejas son colaboradoras, no meros insectos de explotación.
Visión de futuro
Nelson aspira a que California sea uno de los municipios con mayor producción de miel a nivel nacional, con posibilidades de exportación. Su mayor apuesta no es el oro, sino convertirse en uno de los apicultores más grandes del mundo. ASAPOM es, para él, una colmena donde el trabajo en equipo da mejores resultados y las ideas se respaldan.



