Mujeres colombianas transforman jagua en colorante natural con impacto global
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el azul de jagua se consolida como uno de los desarrollos científicos colombianos con mayor impacto económico, social y ambiental. Esta innovación transforma un fruto nativo en un colorante natural que ya cumple con los más exigentes estándares internacionales, beneficiando directamente a comunidades locales y abriendo mercados en más de 180 países.
De la investigación científica al desarrollo territorial
La conmemoración del 11 de febrero sirvió como escenario perfecto para destacar los avances del azul de jagua, un colorante natural obtenido del fruto del árbol de la jagua (Genipa americana), especie nativa de la Amazonía, el Caribe y el Pacífico colombiano. Esta innovación ha permitido beneficiar a más de 125 familias en tres territorios del país mediante una articulación estratégica entre ciencia, empresa y desarrollo territorial.
En 2026, la Unesco hizo un llamado contundente a pasar de la visibilización a la acción concreta para reducir la brecha de género en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y fortalecer ecosistemas científicos más inclusivos. Alineada con este enfoque, la organización Swisscontact afirmó que concibe la igualdad de género como un motor fundamental de innovación y transformación territorial.
Proyectos que impulsan la bioeconomía
A través del programa Colombia Más Competitiva (C+C), financiado por la Cooperación Económica y Desarrollo (SECO) de la Embajada de Suiza en Colombia, y del proyecto Frutos del Bosque, financiado por el programa UK PACT del Reino Unido, Swisscontact ha acompañado el fortalecimiento de la cadena de ingredientes naturales en el país. Este trabajo integra:
- Acompañamiento científico y regulatorio especializado
- Fortalecimiento de la cadena de suministro con enfoque de género
- Preparación financiera para escalamiento
- Habilitación estratégica de mercados internacionales
Uno de los hitos más significativos de este proceso ha sido el fortalecimiento e internacionalización del azul de jagua, liderado por la empresa Ecoflora con el trabajo fundamental de Sandra Zapata, consultora científica, y Paola Salazar, gerente de la organización. Según el informe de impacto 2024 de Ecoflora, la iniciativa permitió incrementos de ingresos de hasta 47%, beneficiando a 125 familias proveedoras y generando impacto positivo en 388 personas vinculadas al proceso en territorios como Chocó, Magdalena Medio, Cauca y Nariño.
Ciencia con impacto real en comunidades
La investigación científica que dio origen al colorante fue liderada por Sandra Zapata durante su tesis doctoral. "La ciencia es un gran jalonador de los territorios cuando responde a las necesidades del mercado y genera ingresos sostenibles", afirmó Zapata. "Como mujer científica, he visto cómo este trabajo también abre oportunidades para que otras mujeres y niñas participen, tengan voz y transformen su realidad desde el territorio".
El desarrollo del azul de jagua permitió obtener un colorante natural estable frente a la luz, la temperatura y los cambios de pH, apto para su uso en alimentos bajo los más altos estándares internacionales. Zapata precisó que la patente no recae sobre el uso ancestral de la jagua, sino sobre el proceso científico innovador que posibilita su transformación en un aditivo para la industria alimentaria global.
Reconocimiento regulatorio internacional
Actualmente, el azul de jagua ha sido adoptado en marcos regulatorios internacionales clave:
- Codex Alimentarius, que establece estándares de referencia para su uso en alimentos y facilita el acceso a más de 180 países, con respaldo técnico del INVIMA
- Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en materia de aditivos colorantes
- Evaluación positiva de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
Estos reconocimientos fortalecen significativamente su ingreso a mercados con altos estándares de calidad y abren puertas a nuevas oportunidades comerciales. "La ciencia tiene verdadero sentido cuando genera valor para los mercados, al tiempo que produce impactos positivos ambientales, sociales y económicos en los territorios", señaló Paola Salazar, gerente de Ecoflora. "Apostarle a una bioeconomía basada en el uso sostenible de la biodiversidad nos permitió transformar conocimiento científico en una innovación con impacto real".
Modelo de desarrollo sostenible
El proyecto Frutos del Bosque ha promovido activamente la bioeconomía mediante formación técnica especializada, investigación aplicada y modelos productivos sostenibles en la cadena ACCC (asaí, camu camu, copoazú y corozo), integrando el enfoque de igualdad de género e inclusión social en todos los procesos de producción, transformación y comercialización.
"En Swisscontact hemos aprendido que los procesos realmente transformadores nacen cuando innovación y participación equitativa avanzan juntas", afirmó Enrique Maruri, director de Swisscontact Colombia. "Por eso trabajamos de la mano de iniciativas que permiten que más mujeres aporten su conocimiento en cada etapa, desde la investigación hasta el desarrollo territorial".
El desarrollo del azul de jagua representa un caso ejemplar de innovación colombiana: nació en la academia, encontró impulso empresarial en Ecoflora y avanza hacia su consolidación en mercados internacionales, en un proceso que articula ciencia, empresa y sostenibilidad en torno al uso responsable de la biodiversidad colombiana.



