Campesinos del Cauca toman la iniciativa en la erradicación de cultivos de coca
En un contexto de debate global sobre políticas antidrogas y ante el anuncio gubernamental de posible reactivación de fumigaciones aéreas, comunidades campesinas de la cordillera de El Patía, en el departamento del Cauca, han iniciado de manera voluntaria y concertada la erradicación manual de cultivos de coca. Esta decisión histórica representa una apuesta clara por la sustitución productiva y la defensa del territorio, buscando dejar atrás las economías ilegales asociadas al narcotráfico.
Una alternativa impulsada desde las comunidades
Como explicó Rubén Arango, campesino de 43 años del sector de Pan de Azúcar en el sur del Cauca, esta iniciativa surge desde las propias comunidades que manifiestan interés en transitar hacia economías legales. "Queremos vivir en paz, trabajar tranquilamente la tierra. La coca da, pero no compra la calma, entonces sabemos que el camino es la sustitución voluntaria", afirmó Arango, quien se ha unido activamente a este proceso.
Los testimonios de habitantes de El Patía revelan que la decisión responde a múltiples factores:
- Preocupación por posibles afectaciones ambientales derivadas de fumigación aérea
- Deseo de generar condiciones de vida dignas para familias campesinas
- Necesidad de construir economías sostenibles basadas en la producción agrícola legal
Exigencias claras al Estado
Los campesinos participantes han sido enfáticos en señalar que la erradicación manual no es un fin en sí mismo, sino el primer paso de un proceso que requiere compromiso estatal. "Nosotros mismos estamos erradicando para evitar que lleguen las fumigaciones. Queremos sembrar comida y vivir del campo de manera digna", manifestaron los agricultores, añadiendo que "el gobierno sabe que acá tiene que llegar sí o sí la inversión social, no es quitar matas por quitar, es construir las vías y demás obras que necesitamos".
El proceso planteado por las comunidades contempla la sustitución de cultivos ilícitos por productos tradicionales como:
- Fríjol y maíz
- Arracacha y remolacha
- Plátano y otros alimentos de consumo básico
Sin embargo, los campesinos insisten en que estos cultivos solo representarán una alternativa sostenible si cuentan con acompañamiento técnico, comercial y financiero por parte del Estado.
Compromisos pendientes y llamado a las autoridades
Las comunidades campesinas actualmente esperan la formalización de compromisos por parte de entidades estatales, particularmente en aspectos cruciales como:
- Entrega de documentación para vinculación a programas oficiales de sustitución
- Acceso a apoyos económicos temporales durante la transición
- Desarrollo de infraestructura para comercialización de nuevos productos
Rubén Arango fue claro al señalar: "Las autoridades saben que para dejar atrás los cultivos de coca deben estar con nosotros, construyendo los canales de distribución y comercialización de los cultivos legales que sembremos". Los agricultores destacaron que estos recursos son fundamentales para garantizar estabilidad familiar durante la transición, considerando que la erradicación implica pérdida inmediata de su principal fuente de ingresos.
Un ejemplo que se expande
Este movimiento no se limita a El Patía. En Morales, Cauca, comunidades campesinas también han anunciado planes de erradicación voluntaria como forma de ir dejando atrás las economías ilícitas. El proceso busca convertirse en un ejemplo de trabajo comunitario y compromiso con la transformación territorial, apostando a la producción agrícola como motor de desarrollo local.
Los campesinos reiteraron su disposición de continuar con la erradicación manual y siembra de alimentos, siempre que exista un acompañamiento real y permanente por parte del Estado. "Esperamos que el gobierno reconozca el esfuerzo que actualmente adelantamos desde el campo y garantice oportunidades sostenibles para las futuras generaciones", concluyeron los representantes de las comunidades.
Esta iniciativa se desarrolla luego de masivas movilizaciones de campesinos cocaleros en El Bordo, El Patía, quienes se oponen firmemente a la fumigación con sustancias químicas, prefiriendo una transición concertada hacia la legalidad agrícola.



