El sector agrícola colombiano enfrenta un crecimiento moderado del 2-3% en 2026
El sector agrícola colombiano se adentra en el primer trimestre de 2026 bajo un escenario de contrastes que desafía el panorama optimista del año anterior. Tras un 2025 donde el campo se posicionó como el principal motor de la economía nacional, registrando tasas de crecimiento del 4%, el panorama actual obliga a una lectura más técnica y cautelosa de diversas variables en el mercado.
Factores macroeconómicos que presionan al productor
El inicio de este año ha estado marcado por una realidad macroeconómica que presiona directamente el bolsillo de los productores y la rentabilidad del exportador. Según explica Indalecio Dangond, experto en crédito de fomento agropecuario, la inflación de los alimentos no ha bajado lo suficiente, lo que llevó al Banco de la República a subir las tasas de interés al 10,25%.
Este incremento representa un encarecimiento directo del crédito de fomento, la herramienta vital que permite la modernización y la compra de maquinarias, semillas o ganado, en comparación con hace un año. La depreciación del dólar también juega un papel crucial en este escenario complejo.
Impacto de la depreciación del dólar en las exportaciones
Durante febrero de este año, la tasa de cambio ha estado rondando los $3.660. Si bien esto es favorable para quienes viajan o compran tecnología en el exterior, para los mercados exportadores del agro como café, flores o carne no es conveniente.
Al recibir menos pesos por cada dólar que venden, se reducen sus ganancias, justo en un momento donde los costos de los insumos y fertilizantes han tenido un gran incremento. Los productores gastan entonces más de lo que ganan en exportaciones, creando una presión financiera significativa sobre el sector.
Condiciones climáticas adversas complican las labores agrícolas
Por otro lado, no se debe dejar de lado la fuerte temporada de lluvias que ha afectado al país. El Ideam y organismos internacionales prevén que Colombia pasará a una fase más neutral en este primer trimestre.
Aunque parece una buena noticia, el exceso de agua que ya cayó en enero y febrero ha dejado los suelos saturados, lo que complica las labores de siembra y favorece la aparición de plagas. Esto obliga al productor a gastar más en cuidados sanitarios, aumentando aún más los costos de producción.
Proyecciones modestas para el crecimiento agrícola en 2026
Con todos estos factores sobre la mesa, las proyecciones de crecimiento para el agro 2026 son más modestas. El sector seguirá creciendo pero con un ritmo lento, a un rango de entre 2% y 3%, casi la mitad del año pasado.
Este freno se debe a que el sector ya no tiene ese impulso extra, pues los precios internacionales de los alimentos caerán cerca del 7%. La advertencia de Dangond cobra más fuerza en este contexto: este es un año que exige una lectura mucho más cuidadosa y técnica del negocio agrícola.
El campo colombiano enfrenta así un año de ajuste condicionado por múltiples factores adversos, donde la resiliencia y la gestión eficiente serán claves para mantener la rentabilidad y la sostenibilidad del sector en medio de desafíos económicos y climáticos significativos.



