Crisis en el estrecho de Ormuz amenaza el suministro global de fertilizantes y la seguridad alimentaria
Crisis en Ormuz amenaza fertilizantes y seguridad alimentaria mundial

Crisis en el estrecho de Ormuz amenaza el suministro global de fertilizantes

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha emitido una alerta contundente sobre las graves consecuencias que las tensiones en el estrecho de Ormuz están generando en las cadenas de suministro mundiales, con especial impacto en el comercio de fertilizantes, un insumo fundamental para la agricultura global.

Un corredor estratégico en crisis

El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con las principales rutas del comercio marítimo internacional, constituye uno de los puntos de tránsito más importantes para el transporte de energía y materias primas a nivel mundial. Según datos de la UNCTAD, aproximadamente un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes atraviesa este corredor cada año, lo que equivale a cerca de 16 millones de toneladas de estos productos esenciales para la agricultura.

"La interrupción o reducción del tránsito marítimo en esta zona podría afectar el flujo regular de estos productos hacia distintos mercados", advirtió el organismo internacional, destacando que cualquier restricción en esta vía marítima podría tener consecuencias directas sobre la producción agrícola, los costos de los alimentos y la seguridad alimentaria en múltiples regiones del planeta.

Caída dramática en el tráfico marítimo

Las cifras más recientes revelan un cambio drástico en la actividad marítima del estrecho. Mientras que entre el 1 y el 27 de febrero un promedio de 129 embarcaciones diarias cruzaba esta ruta, antes de la escalada del conflicto regional, hacia finales de la semana pasada el tránsito se redujo a apenas cuatro buques diarios. Esta disminución del 97% refleja claramente el impacto de la incertidumbre geopolítica sobre las operaciones marítimas internacionales.

El corredor de Ormuz no solo es vital para los fertilizantes, sino también para el comercio energético global. Por esta vía circula aproximadamente una cuarta parte del petróleo transportado por mar, además de volúmenes significativos de gas natural licuado, derivados del petróleo y productos químicos diversos.

Impacto en múltiples sectores económicos

La disrupción en el tráfico marítimo ya comienza a reflejarse en los costos logísticos internacionales. Los analistas de la UNCTAD señalaron que se registra un aumento considerable en:

  • Los fletes de petroleros
  • Las primas de seguros por riesgo de guerra
  • El costo del combustible marítimo

Estos factores están contribuyendo al encarecimiento del transporte global de mercancías, con efectos que se extienden más allá del sector energético.

"La experiencia reciente demuestra que las perturbaciones en los mercados de energía, transporte e insumos agrícolas pueden propagarse rápidamente a través de mercados globales interconectados", recordó la UNCTAD, haciendo referencia a episodios anteriores como la pandemia y el inicio de la guerra en Ucrania.

Consecuencias para la seguridad alimentaria

El riesgo es particularmente alto para los países que dependen de las importaciones de fertilizantes para sostener su actividad agrícola. Las interrupciones logísticas pueden traducirse rápidamente en escasez de insumos o incrementos significativos de precios, afectando directamente la capacidad productiva de estos países.

Las primeras señales de presión ya son visibles en los mercados energéticos. Al 9 de marzo, los precios del petróleo habían aumentado cerca del 24%, mientras que el gas licuado registraba incrementos cercanos al 74%. Este encarecimiento energético repercute directamente en el transporte marítimo, dado que el combustible representa uno de los principales componentes del costo operativo de los buques.

Vulnerabilidad de las economías en desarrollo

Según la UNCTAD, el impacto de estas disrupciones podría ser especialmente severo para las economías en desarrollo. Muchos de estos países enfrentan altos niveles de deuda y mayores costos de financiación, lo que limita significativamente su capacidad para absorber incrementos adicionales en los precios de la energía, el transporte o los insumos productivos esenciales.

Si la situación en el estrecho de Ormuz continúa deteriorándose, el organismo advierte que el impacto podría extenderse más allá del sector energético y trasladarse hacia la agricultura, la producción de alimentos y la estabilidad de las cadenas de suministro globales, con consecuencias potencialmente graves para la seguridad alimentaria mundial.