Impacto devastador en familias vulnerables tras eliminación de subsidios
La suspensión del programa Mi Casa Ya por parte del gobierno del presidente Gustavo Petro en diciembre de 2024 ha generado consecuencias dramáticas en el acceso a vivienda para las familias más pobres de Colombia. Según un análisis detallado de Camacol, los desembolsos para compra de vivienda de interés social (VIS) con subsidio se desplomaron un alarmante 49,6 por ciento durante 2025, evidenciando cómo la falta de apoyo estatal excluye a miles de hogares del mercado formal de vivienda.
El panorama general del mercado inmobiliario
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reportó que durante 2025 se financiaron 182.578 viviendas en todo el país, lo que representa un leve incremento del 1,6 por ciento comparado con 2024. Sin embargo, este crecimiento esconde realidades preocupantes cuando se analizan los componentes específicos del mercado.
El leasing habitacional experimentó un crecimiento extraordinario del 46,9 por ciento, mientras que el crédito hipotecario tradicional disminuyó un 1,3 por ciento. En términos monetarios, el sector movilizó 29,2 billones de pesos, con un aumento real del 19,7 por ciento respecto al año anterior.
La crisis específica de la vivienda VIS
Al desagregar las cifras, se hace evidente una reducción del 4,4 por ciento en la financiación de vivienda nueva, que totalizó 129.684 unidades durante 2025. La explicación principal de esta caída radica en la disminución del 10,3 por ciento en la financiación de viviendas de interés social, directamente vinculada a la suspensión de Mi Casa Ya.
Este programa ofrecía dos tipos de ayudas fundamentales:
- Para hogares clasificados entre los subgrupos A1 y C8 del Sisbén: subsidio a la cuota inicial equivalente a 30 salarios mínimos mensuales (más de 52,5 millones de pesos en 2026)
- Para hogares entre los subgrupos C9 y D20: subsidio equivalente a 20 salarios mínimos mensuales (aproximadamente 35 millones de pesos)
La desaparición de estos apoyos ha creado un vacío que el repunte del 57,2 por ciento en unidades VIS sin subsidio no ha logrado compensar. Camacol advierte que este comportamiento no indica que las familias tradicionalmente beneficiarias de subsidios puedan ahora comprar vivienda por sus propios medios, sino que quienes están adquiriendo vivienda VIS pertenecen a hogares con mayores ingresos que no requieren asistencia estatal.
Distribución del mercado en cifras concretas
El análisis detallado de las unidades financiadas en 2025 revela:
- Vivienda VIS total: 96.257 unidades
- Vivienda No VIS: 33.427 unidades
- Vivienda VIS con subsidio: 34.162 unidades
- Vivienda VIS sin subsidio: 61.311 unidades
En contraste, el segmento No VIS mostró un crecimiento del 17,4 por ciento en desembolsos, tanto en créditos hipotecarios como en leasing habitacional.
Perspectiva histórica y comparativa
A pesar de la caída en desembolsos para vivienda nueva durante 2025, Camacol destaca que estos registros siguen siendo relativamente elevados comparados con el período previo a la pandemia. Entre 2016 y 2019, la financiación promedió aproximadamente 113.000 unidades anuales, con 64.000 correspondientes a VIS y 49.000 a No VIS.
Durante el gobierno del presidente Gustavo Petro (2022-2025), el promedio de desembolsos aumentó significativamente hasta superar las 135.000 unidades anuales, concentrándose cerca de 100.000 viviendas en el segmento VIS y alrededor de 35.000 en el No VIS.
Desafíos inminentes para 2026
Para el presente año, Camacol proyecta que los desembolsos se mantendrán en niveles relativamente altos, alineados con las proyecciones de culminaciones y entregas reportadas por Coordenada Urbana. Sin embargo, existen riesgos significativos que podrían moderar esta dinámica:
- Escenarios de tasas de interés más elevadas que afectarían la demanda de crédito
- La ausencia de un programa nacional de subsidios para vivienda nueva limita el acceso al financiamiento de hogares de menores ingresos
- Esta restricción afecta directamente la demanda de vivienda VIS y, por extensión, el crecimiento de desembolsos en este segmento
"Resulta prioritario diseñar e implementar mecanismos efectivos que amplíen el acceso a la vivienda para los hogares de menores ingresos", aseguró el gremio constructor, subrayando la urgencia de políticas públicas que respondan a esta crisis.
La brecha entre oferta y demanda habitacional
La necesidad de intervención estatal se refleja en la preocupante diferencia entre viviendas financiadas y necesidades reales de los hogares urbanos. Anualmente se financian alrededor de 130.000 viviendas nuevas, mientras se forman 370.000 hogares urbanos, creando un déficit estructural que presiona el mercado informal.
Camacol advierte que, de no adoptarse medidas oportunas, este rezago podría incrementar las presiones sobre el mercado informal, limitando aún más las oportunidades de acceso a vivienda digna para miles de familias colombianas. La situación exige respuestas coordinadas entre sector público y privado para evitar el agravamiento de la crisis habitacional que afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la población.



