Federación de Cafeteros desata polémica con plan para trasladar cultivos a nuevas zonas
El gerente de la Federación de Cafeteros generó una verdadera alarma al revelar en una columna periodística que el gremio ha diseñado un plan estratégico que solicita al próximo gobierno y al nuevo congreso poner los instrumentos del Estado a su disposición. La propuesta ha sido calificada como absurda y contraria a los intereses de los productores federados, quienes pagan la contribución cafetera y tienen derecho a exigir la defensa de sus derechos.
Exigencias de explicaciones a autoridades
El ministro de Hacienda, en su calidad de rector de la política cafetera, deberá explicar este despropósito, al igual que las directivas cafeteras que supuestamente aprobaron el plan. La meta de 20 millones de sacos para 2030 fue acordada hace años con el exministro Mauricio Cárdenas, por lo que la Federación debería responder por el incumplimiento en lugar de proponer cambios radicales.
Propuesta de ampliación de frontera cafetera
El gerente menciona tener diseñada una ruta para ampliar la frontera cafetera hacia la franja de 800 a 1.200 metros sobre el nivel del mar, con el fin de cumplir la meta. Ante esta iniciativa, los 550.000 cafeteros federados deberían protestar airadamente por el atropello del cual son víctimas, ya que se propone cambiar la caficultura hacia territorios y tierras que no son de su propiedad, desconociendo las necesidades de quienes hoy producen el café.
Los productores pagan al gremio para que trabaje por su bienestar, y si no son escuchados, con su voto deben cambiar las directivas cafeteras en las elecciones de septiembre próximo, acusándolas de traición. La no mención de los actuales campesinos cafeteros -todos pequeños y llenos de necesidades- corrobora que no parecen ser el objeto del trabajo del actual gerente.
Histórico éxito en aumento de producción
Ya se demostró durante el gobierno de Juan Manuel Santos que fue posible doblar la producción de siete a catorce millones de sacos, en su propia tierra, con la mano de obra familiar, gracias al apoyo recibido para renovar con nuevas variedades, aumentar el número de árboles por hectárea, y acceder a crédito y asistencia técnica. Los cafeteros pueden lograr lo mismo en las laderas de las tres cordilleras, renovando e incrementando el cultivo en sus propios predios.
Al aumentar la productividad, que actualmente es muy baja (de 17 a 25 sacos por hectárea), podrían alcanzar sin problema los 20 millones de sacos. Pretender trasladar la caficultura a otros territorios y propiedades sería una desviación de recursos por parte de la Federación, ya que la ley establece que estos solo pueden destinarse para beneficio de quienes aportan la Contribución Cafetera.
Críticas a prioridades de investigación
Además, el plan propone dedicar los recursos de Cenicafé a investigar especies que se puedan sembrar de cero a 700 metros, mientras los agremiados presentan necesidades de nuevas variedades que garanticen mayor producción por árbol en la montaña. En momentos de crisis, con una reducción del precio internacional de más del 30% y de la producción del 36% hasta febrero, sería más valioso explicar a los cafeteros por qué la administración se negó a impulsar una política de protección de precios.
Esta política, insistida desde el año pasado, daría mejor uso a los recursos ahorrados en el Fondo de Estabilización de Precios, en lugar de gastarlos en fertilizantes. El problema central es el precio interno, que se ha reducido en cerca del 35% en los últimos seis meses, afectando directamente a los productores.



