Ganaderos de Santander enfrentan crisis por bloqueos en protestas contra avalúos catastrales
Las provincias del sur del departamento de Santander se encuentran en alerta máxima debido a las millonarias pérdidas económicas que están sufriendo diversos sectores productivos, especialmente el ganadero, como consecuencia de las protestas que mantienen incomunicada la región. Los manifestantes rechazan el alza en los avalúos catastrales, y mientras se desarrollan las mesas de diálogo, la situación se vuelve cada día más crítica para los productores.
La leche que no llega a su destino
De acuerdo con estimaciones del Comité de Ganaderos de la Hoya del río Suárez, desde el 9 de abril hasta la fecha se han dejado de sacar de las fincas aproximadamente 45.000 litros de leche. Esta agremiación reúne a cerca de 300.000 ganaderos de las provincias Comunera y parte de Vélez, quienes enfrentan una situación desesperante.
"La leche se está perdiendo porque no hay quién la compre", explicó Gabriel Serrano, director ejecutivo del comité. "No se puede enviar a los clientes en Boyacá y Bucaramanga porque los vehículos no llegan debido a los bloqueos. Los productores están produciendo para perder, ya que deben seguir alimentando a los animales con los mismos costos, pero sin poder comercializar su producción".
Impacto devastador en las familias productoras
Esta crisis representa un duro golpe para la economía de aproximadamente 170.000 familias productoras, que incluyen micro, pequeños y medianos empresarios del sector lácteo. La mayoría de estas fincas son de pequeña escala, lo que hace que la situación sea aún más vulnerable.
César Augusto Gamboa, representante de Lácteos Tamacara de El Socorro, detalló que su empresa ha tenido que suspender las compras de leche caliente a los productores por la incertidumbre en el transporte. "Prefirimos no arriesgarnos a quedarnos con bodegas llenas de un producto perecedero", afirmó. Esta decisión significa que cada día dejan de comprar unos 8.000 litros de leche a pequeños productores.
Soluciones desesperadas y transformación forzada
Ante la imposibilidad de transportar y comercializar su producción normal, los ganaderos han tenido que recurrir a medidas extremas:
- Desperdiciar la leche o regalarla a vecinos
- Transformar la producción en quesos, cuajadas y yogures artesanales
- Buscar alternativas locales de consumo que no requieran transporte a larga distancia
El vocero del comité confirmó que esta situación se vuelve insostenible para las fincas productoras si se mantiene en el tiempo. Las vacas deben seguir siendo ordeñadas diariamente, generando costos fijos que no se compensan con ingresos.
Protestas concentradas en puntos estratégicos
Las manifestaciones se han mantenido con bloqueos intermitentes en el sector de la recta de El Cucharo, entre San Gil y El Socorro. Estos puntos de control han paralizado completamente el flujo de transporte de carga, afectando no solo al sector lácteo sino a toda la cadena de suministro regional.
Mercado local aún resiste, pero con advertencias
En contraste con la crisis láctea, la plaza de mercado de San Gil aún no presenta desabastecimiento significativo de frutas y verduras. Janeth Pinzón, empresaria del lugar, explicó que aunque se ha reducido el número de vehículos con productos, la situación no es tan crítica como para hablar de escasez.
"En la madrugada del lunes llegaron los primeros vehículos y la expectativa está en lo que pueda suceder el resto de la semana", señaló Pinzón. "Un factor que ha ayudado es la reducción en la demanda, especialmente de restaurantes, lo que ha mantenido los precios estables por ahora".
Sin embargo, la empresaria advirtió que esta situación podría cambiar rápidamente si los bloqueos persisten, especialmente cuando se acerquen los días de mayor aglomeración de cargas en el centro de ferias del municipio.
Un llamado urgente a la solución
Mientras continúan las mesas de diálogo entre el gobierno y los manifestantes, los ganaderos de Santander esperan con ansias una solución que permita reanudar el transporte de sus productos. La crisis no solo afecta su sustento económico inmediato, sino que pone en riesgo la sostenibilidad de toda una cadena productiva que emplea a miles de familias en la región.
La transformación forzada de la leche en productos derivados representa solo una solución temporal que no compensa las pérdidas millonarias que ya acumula el sector. La esperanza de los productores está puesta en que las negociaciones den frutos pronto, antes de que más leche termine siendo desperdiciada o regalada, y antes de que más fincas pequeñas se vean al borde del colapso económico.



