369 mujeres transforman hoja de coca en tintes naturales: motor económico en Boyacá, Cundinamarca y Santander
Mujeres convierten hoja de coca en tintes naturales en Colombia

De cultivo ancestral a fuente de ingresos: mujeres colombianas reinventan la hoja de coca

En una transformación productiva que combina tradición e innovación, 369 mujeres artesanas están convirtiendo la hoja de coca en tintes naturales en Colombia, generando un impacto económico significativo en tres departamentos del país. Este modelo de economía circular no solo está incrementando los ingresos de las participantes, sino que está fortaleciendo cadenas productivas locales y redefiniendo los usos tradicionales de esta planta ancestral.

Un cambio que multiplica el valor

En Guacamayas, Boyacá, el valor de un centro de mesa tejido a mano experimentó una transformación radical: pasó de $75.000 a $149.000 tras incorporar tintes naturales derivados de la hoja de coca. Este incremento no representa simplemente un nuevo precio, sino una redistribución más equitativa de los ingresos para las artesanas que participan en el proceso.

El proyecto, conocido como Tinta Dulce, comenzó en 2021 en El Tambo, Cauca, con la asociación Agroarte conformada por 15 personas. En su primera etapa, las ventas alcanzaron $450.000 durante el primer trimestre de ese año. Para marzo de 2023, tras implementar la línea de tintura natural, los ingresos ascendieron a $42.192.580, lo que representó un crecimiento extraordinario del 410%.

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Impacto económico y social

El modelo actualmente opera en Boyacá, Cundinamarca y Santander, involucrando a 473 personas, de las cuales el 78% son mujeres. Entre ellas se encuentran hilanderas, tintoreras, tejedoras, cultivadoras de fique y cuidadoras de ovejas que han integrado la hoja de coca como un tinte natural dentro de sus procesos productivos.

Además del incremento en ventas, el modelo implicó cambios profundos en la estructura de costos. Se incorporaron variables antes no consideradas, como la mano de obra, los insumos de tintorería, el transporte y los servicios públicos. Como resultado directo, el pago a las artesanas aumentó un 248%, pasando de $14.000 a $25.000 por bufanda y de $20.000 a $40.000 por chal.

Expansión regional y resultados concretos

Tinta Dulce articula actualmente el trabajo de asociaciones como Asoartes en Boyacá, Tejilarte en Cundinamarca y Ecofibras en Santander. En conjunto, estas organizaciones reúnen a cientos de artesanos, además de 15 cultivadores de hoja de coca con licencia en Cauca.

En Asoartes, por ejemplo, las ventas pasaron de 18 productos por $1.215.000 en 2024 a 102 artículos por $6.166.000 en 2025, lo que equivale a un crecimiento del 407%. Según la asociación, el incremento en ganancias se distribuye entre mejores pagos para los artesanos y utilidades colectivas que benefician a toda la comunidad.

Cadena productiva completa

La harina de coca utilizada en el proceso proviene de Lerma, Cauca, donde 15 familias autorizadas participan en su cultivo. En los últimos dos años, se han comercializado 50 kilos de este insumo por un valor de $3.600.000, creando una cadena de valor que beneficia tanto a cultivadores como a transformadores.

El proceso de tintura es realizado por las propias artesanas, quienes preparan el tinte mediante la cocción de la harina y su posterior filtrado. La mezcla puede reutilizarse varias veces y, al combinarse con otras plantas, permite obtener una amplia gama de colores que van desde tonos terrosos hasta matices vibrantes.

Beneficios más allá de lo económico

Además de los beneficios económicos, el cambio hacia tintes naturales ha tenido impactos positivos en la salud de las trabajadoras, al eliminar completamente el uso de químicos industriales en el proceso de producción. Esta transición hacia métodos más sostenibles y saludables representa un avance significativo en las condiciones laborales del sector artesanal.

El modelo ha facilitado además el acceso a nuevos mercados, incluyendo tiendas en ciudades como Bogotá y Cali, ventas a través de redes sociales e incluso incursiones en mercados internacionales. Los productos teñidos con pigmentos naturales han logrado posicionarse exitosamente en nichos como el comercio justo y la moda sostenible.

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Desafíos y perspectivas futuras

Sin embargo, el principal obstáculo para la expansión de este modelo innovador es de carácter legal. La clasificación de la hoja de coca como sustancia fiscalizada a nivel internacional y la falta de regulación nacional sobre sus usos alternativos limitan significativamente el crecimiento de esta cadena productiva prometedora.

El desarrollo futuro de Tinta Dulce depende ahora de factores externos como la demanda de los consumidores y las decisiones regulatorias del Estado. La creciente preferencia por productos con tintes naturales y los posibles avances normativos sobre el uso de la hoja de coca podrían determinar la escalabilidad de este proyecto que ya ha demostrado su viabilidad económica y social.

La hoja de coca, presente históricamente en el territorio colombiano, adquiere en este contexto un nuevo uso productivo que redefine su papel dentro de las economías locales, transformándose de un cultivo estigmatizado a un motor de desarrollo comunitario liderado por mujeres emprendedoras.