La nostalgia no es estrategia para el desarrollo rural colombiano, según analista
Nostalgia no es estrategia para desarrollo rural colombiano

La nostalgia no construye futuro para el campo colombiano

La radio sonando en el comedor de su casa de infancia en Pereira desató en Ugo Posada, inversionista y mentor de Endeavor, una avalancha de recuerdos que lo transportaron a su niñez. Revivió los viajes familiares al suroeste antioqueño, donde su padre creció: los gallos cantando al amanecer en Titiribí, el aroma de las arepas de maíz calentándose en hornillos de carbón en Betulia, la leche fresca servida en tazas de barro en Urrao.

Memorias versus realidad

"Valoro profundamente esas experiencias que me dieron una ventana a la hermosa Colombia rural", afirma Posada. "Pero de ahí a presumir que es una existencia idílica que todos deberíamos aspirar a llevar, hay un abismo".

El analista es claro: no desea personalmente una vida bucólica. Reconoce su encanto estético en el arte y la literatura, pero señala una dura realidad estadística. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), aproximadamente el 70% de los jóvenes colombianos expresa deseos de migrar a la ciudad, y un 10% lo hace cada año.

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"Si el campo no es el espacio donde las juventudes anhelan construir su vida, es porque lastimosamente carece de las oportunidades que los humanos buscamos para prosperar", reflexiona.

Discurso versus acción

Posada cita al ex primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien en el Foro Económico Mundial de Davos declaró: "La nostalgia no es una estrategia".

"Es buena para banderas e himnos, para inspirar y suspirar", explica el inversionista, "pero completamente insuficiente para desarrollar políticas públicas efectivas y construir empresas exitosas".

Considera que discursos que recuerdan años gloriosos del campo colombiano no convencerán a los jóvenes de quedarse en pueblos y veredas. Se necesita algo más tangible.

Soluciones basadas en el mercado

Para Posada, una respuesta posible está en las fuerzas del mercado: oferta y demanda. El campo puede ser rentable, pero no universalmente.

  • No para todos los cultivos
  • No para todas las regiones
  • No únicamente para producción agrícola

Propone aprovechar ventajas comparativas específicas:

  1. Ecoturismo de calidad: Utilizar la belleza natural del territorio
  2. Producción energética: Beneficiarse de la riqueza hídrica y geológica
  3. Exportación responsable de minerales

"Donde hay ventajas comparativas que permitan operar de manera rentable, ahí aterrizará la inversión", argumenta. "Y donde hay capital, habrá oportunidades. Donde hay oportunidades de llevar una vida próspera y honesta, la gente convergerá naturalmente, como el agua por el cauce del río".

La ciudad como aliada, no enemiga

El analista reconoce que es ingenuo creer que todos los jóvenes del campo querrán quedarse. La decisión no es solo racional, sino también aspiracional.

"Las redes sociales idealizan y viralizan la vida de la ciudad: el bullicio, el dinamismo y, no menos importante, la disponibilidad de potenciales parejas", observa.

Para Posada, la ciudad no es el enemigo, sino un punto focal de desarrollo. "Invitar y ayudar a integrar a jóvenes talentosos para que sean exitosos en las urbes es beneficioso para la sociedad", sostiene. "No es campo versus ciudad, es campo y ciudad".

Construyendo futuro con pragmatismo

Posada se declara optimista sobre el futuro de Colombia, pero insiste en que se construye con acción y ambición, mirando hacia adelante con esperanza, no hacia atrás con melancolía.

Esta visión pragmática sobre el desarrollo rural, según el analista, debe guiar también decisiones electorales. Con miras a las elecciones del 8 de marzo, invita a escoger congresistas que tengan:

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  • Historia de construir
  • Foco en hacer
  • Liderazgo con ilusión
  • Ejecución con ímpetu

"Sugiero evitar votar por candidatos que quieran legislar mirando por el espejo retrovisor", concluye Posada. "Aquellos que anhelan repetir una historia inaplicable al contexto actual, o con afán de contagiarnos ideologías utópicas que han resultado inefectivas donde se han implementado".