Polémica declaración presidencial sobre el futuro del café colombiano
El presidente Gustavo Petro generó controversia al pronunciarse sobre las exportaciones cafeteras, celebrando que superaron las del carbón, pero defendiendo una postura que expertos califican de teórica y alejada de la realidad del sector. El mandatario afirmó que "si no pasamos a formas industrializadas regionales de café de calidad, puede detenerse el crecimiento del café", argumentando que cumple tanto su programa de gobierno como la teoría económica que lo fundamenta.
La teoría versus la realidad del mercado cafetero
Esta posición presidencial ha sido comparada con la famosa frase de Mafalda: "Un día me iré a vivir a teoría, porque en teoría todo está bien". Críticos señalan que el planteamiento de industrialización regional ha demostrado su inviabilidad durante más de 200 años, tanto en países consumidores del norte como en los del sur, donde ahora se consume cerca del 30% de la producción mundial.
La realidad del mercado muestra que el café es, por definición, un producto de consumo masivo. Si bien existe un nicho para café especial, los grandes tostadores dominan el mercado global porque tienen capacidad para:
- Adquirir grandes volúmenes de manera eficiente
- Procesar a escala industrial con costos competitivos
- Adquirir empaques para enormes cantidades
- Realizar mercadeo y ventas para grandes superficies
- Contar con capital suficiente para competir globalmente
El modelo exitoso versus las iniciativas cuestionadas
La industrialización exitosa del café requiere escala, como lo ha demostrado Buencafé. Esta estrategia permite presencia en mercados masivos y contribuye a la diferenciación del origen, similar a lo logrado por la fábrica y tiendas Juan Valdez de la Federación de Cafeteros.
Sin embargo, resulta paradójico que la misma Federación de Cafeteros y algunos comités departamentales inviertan miles de millones en construir centros de industrialización para tostar pequeñas cantidades de café de campesinos que, ilusionados con el proyecto, terminan fracasando por desconocer las dinámicas del mercado masivo. Muchos terminan regalando lo que logran tostar.
Coincidencia estratégica y contexto político
La semana pasada, durante la inauguración de un nuevo centro de industrialización en Santander, se evidenció la única coincidencia entre el gerente de la Federación y el presidente Petro. Esta sincronía genera suspicacias, especialmente considerando que se acerca el vencimiento del contrato de administración del Fondo del Café, cuya renovación depende del actual gobierno.
El presidente agregó que "la productividad en el café puede crecer si pasa a etapas de industrialización y diferenciación del producto a nivel regional, lo cual implica sabiduría sobre el café". Nuevamente, según analistas, se refugia en la teoría, ignorando que la caficultura colombiana se caracteriza por el minifundio, un activo social nacional donde los productores constantemente buscan mejorar la productividad agrícola, proceso que nada tiene que ver con industrialización.
Casos excepcionales versus realidad masiva
El hecho de que algunos pequeños productores (no más de cien) presenten casos exitosos, acompañados de múltiples fracasos, no significa que esta sea la solución para las 500.000 familias cafeteras colombianas. Los medios destacan estos éxitos aislados generando orgullo patrio, pero están lejos de representar la aplicación práctica de la teoría presidencial.
Esta problemática no es exclusiva del café. Situaciones similares se presentan en otros sectores agrícolas como azúcar, cacao, algodón y soya, donde las teorías de industrialización regional chocan con las realidades del mercado global y las estructuras productivas existentes.



