Agricultores españoles protestan en Madrid con tonos fúnebres contra acuerdo Mercosur y PAC
Protesta agrícola en Madrid: campo en 'ahogo' por Mercosur y PAC

Protesta agrícola en Madrid: un luto por el campo español

Bajo un cielo plomizo y lluvioso que parecía reflejar su estado de ánimo, cientos de agricultores españoles protagonizaron este miércoles una tractorada en Madrid cargada de simbolismo fúnebre. Los tonos oscuros dominaron la manifestación, donde los participantes expresaron con dolor lo que denominan el "ahogo" del campo español, tanto en sentido literal como figurado.

Un ahogo doble: climático y político

Literalmente, muchos agricultores llegaron a la protesta con muestras de sus cultivos completamente inundados tras las continuas borrascas que azotan la Península desde mediados de enero. Figuradamente, denuncian que el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur, junto con los anunciados recortes en la futura Política Agrícola Común (PAC), profundizan una crisis que arrastran desde hace años.

El ambiente de luto se materializó con elementos visuales impactantes: dos ataúdes simbolizando "la muerte del campo", una gran cruz custodiada por un agricultor disfrazado de sacerdote, y el llamamiento generalizado a vestir prendas negras, muchas de ellas impermeables para protegerse de la persistente lluvia madrileña.

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Testimonios desde el campo inundado

Entre los manifestantes destacó la presencia de Luis Pajuelo, agricultor de Los Palacios y Villafranca (Sevilla) que, a sus 70 años, viajó a Madrid pese a tener sus cultivos de remolacha y trigo completamente anegados. "Más allá de pedir mejores seguros agrarios y la declaración de zona catastrófica", explicó a Efeagro, "rechazamos el acuerdo con Mercosur porque nos arruinará del todo y hará que perdamos lo poquito que tenemos".

Óscar Chamorro, llegado desde el Valle del Jerte (Cáceres), lamentó que se "premie" a los agricultores del Mercosur "cuando producen con menos requisitos". Aunque su producción de cereza no se ve directamente afectada por el pacto comercial, consideró necesario participar por solidaridad y para exigir mejores seguros que cubran los efectos de las lluvias extremas.

Pedro Fernández, agricultor de cereales y leguminosas de Urones de Castroponce (Valladolid), criticó duramente la equiparación de producciones: "Los costes son muy diferentes porque los países del Mercosur asumen menos costes de producción, menos impuestos, y contra eso no podemos luchar".

La voz del consumidor consciente

María Castellanos, vallisoletana residente en Madrid, se unió a la protesta como consumidora, expresando su confusión ante los mensajes contradictorios de las administraciones: "Por un lado promueven el consumo de alimentos de kilómetro cero y sostenibles, y por otro cierran acuerdos con países trasatlánticos cuyas importaciones vienen de zonas deforestadas y requieren transportes larguísimos con elevadas emisiones".

Una marcha cargada de mensajes

La manifestación recorrió durante varias horas el centro de Madrid, desde la plaza de Colón hasta la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación frente a la estación de Atocha. Los participantes exhibieron pancartas con consignas como 'En defensa del campo que alimenta Europa', 'Por una PAC fuerte y justa' y 'No a Mercosur. Comeremos carne hormonada'.

La columna, encabezada por manifestantes a pie y cerrada por tractores, avanzó entre el sonido constante de bocinas, silbatos y petardos. Hicieron una parada simbólica frente al Congreso de los Diputados, donde dedicaron una sonora pitada a la clase política.

El contraste final: color entre la grisura

Con una hora de retraso sobre lo previsto, los manifestantes llegaron finalmente frente al Ministerio de Agricultura. El único toque de color y alegría en toda la jornada lo proporcionaron los puestos de flores de la plaza de Colón, cuyos vendedores exhibían coloridas margaritas, crisantemos y tulipanes que contrastaban marcadamente con las tonalidades oscuras y el ánimo grisáceo de unos agricultores que ven languidecer su modo de vida.

Esta protesta se enmarca en un movimiento más amplio de descontento del sector agrícola español, que combina la emergencia climática inmediata con preocupaciones estructurales sobre la viabilidad futura de la agricultura europea frente a la competencia internacional.

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