La industria floricultora atraviesa uno de sus momentos más desafiantes en materia de costos y competitividad. Aunque la demanda en Estados Unidos se mantiene sólida y las flores continúan siendo un producto resiliente incluso en escenarios de crisis, las empresas del sector enfrentan una combinación de presiones derivadas del aumento del salario mínimo, los aranceles, la volatilidad cambiaria y el incremento de los costos logísticos internacionales.
Así lo explicó Juan Carlos Álvarez, vicepresidente comercial de Falcon Farms, compañía con más de 30 años de operación en Estados Unidos y presencia en distintos mercados de América Latina. En diálogo con EL TIEMPO, el directivo aseguró que, pese a las dificultades, la compañía ha logrado mantener un buen desempeño comercial y vender toda su producción. Sin embargo, advirtió que el principal reto de la industria está en lograr procesos más eficientes junto a los supermercados y cadenas minoristas.
"Nos ha ido muy bien en el sentido de que hemos sido capaces de vender todas nuestras producciones. Tenemos retos de poder facilitarles a los supermercados compras más eficientes y que tengan la capacidad de atender el punto de venta mucho mejor. Ese es el reto duro de esta industria. Si logramos eso, van a comprar cinco veces más flores", afirmó.
Aranceles y presión sobre los costos
Uno de los factores que hoy golpea al sector es la aplicación del arancel del 10% en Estados Unidos para flores provenientes de países como Colombia y Ecuador, donde Falcon Farms concentra buena parte de su producción. Aunque reconoció que se trata de un impacto importante para la industria, Álvarez aseguró que la estrategia de la compañía ha sido enfocarse en ganar eficiencia.
"Eso nos hace pensar distinto y ser un poquito más eficientes, porque son cosas que no podemos manejar sino adaptarnos. Entonces, eso no puede ser un reto, eso es una oportunidad para hacer las cosas mejor", explicó.
A esa presión se suma el fuerte incremento del salario mínimo, que, según el directivo, superó ampliamente las proyecciones que tenía el sector. "Estábamos pronosticando un incremento del 10% u 11%, y se nos duplicó. Hemos trabajado con los clientes más cercanos para entender cómo nos pueden ayudar con un poquito de ese incremento, pero la mayoría no puede absorberlo. Ahí es donde nos tenemos que volver más eficientes y más inteligentes en logística, costos e innovación", indicó.
Según los cálculos de la empresa, el aumento salarial elevó el costo de producción de las flores aproximadamente en un 13%.
Costos logísticos y tasa de cambio
El contexto internacional también ha tenido consecuencias sobre el negocio floricultor, especialmente por el aumento en los costos del combustible y el transporte aéreo. Álvarez explicó que más del 90% de las flores que Falcon Farms lleva a Estados Unidos se transportan por vía aérea, por lo que cualquier variación en tarifas logísticas tiene un efecto inmediato sobre la rentabilidad.
"Ahorita tenemos guerra, entonces tenemos un problema de combustible. Solo en esta temporada de madres tuvimos un incremento cercano al 20% en nuestro costo logístico aéreo, y ese es un costo muy importante", señaló.
El ejecutivo agregó que la temporada del Día de la Madre es especialmente sensible para la industria, debido al enorme volumen de flores que se moviliza en un corto periodo de tiempo. A esto se suma el impacto de la tasa de cambio. La apreciación de las monedas locales frente al dólar ha reducido los ingresos de los exportadores en un momento de mayores costos operativos.
"Con la tasa de cambio tenemos un menor ingreso. Entonces, estás en un escenario donde tienes menos ingresos con mayores costos, y hay que navegar esas aguas", sostuvo.
Resiliencia del mercado y estrategia
Pese al complejo panorama, Falcon Farms considera que las flores siguen siendo un producto altamente resiliente en el mercado estadounidense. Álvarez recordó que incluso en escenarios de crisis económicas y sociales, como la recesión de 2009 o la pandemia, el consumo de flores se mantuvo fuerte.
"La pandemia demostró que las flores son importantes en la vida diaria de los estadounidenses. La gente sigue creyendo en las flores y le gustan las flores", afirmó.
Para el ejecutivo, la clave para mantenerse vigente durante más de tres décadas en Estados Unidos ha sido enfocarse en calidad, innovación y diferenciación. "No es un tema de mercado, es un tema de ser capaces de ser relevantes con buena calidad y buena innovación en productos, en cómo ensamblas los bouquets y cómo los promueves", dijo.
Logística y expansión
En materia logística, Falcon Farms explicó que una parte menor de sus exportaciones se realiza por vía marítima. En el caso de la compañía, los envíos salen desde Guayaquil hacia California. Mientras tanto, buena parte de la floricultura colombiana utiliza rutas marítimas desde Cartagena o Buenaventura hacia destinos como Miami y Nueva Jersey.
Sobre la posibilidad de expandirse hacia nuevos estados y fortalecer su presencia comercial, Álvarez aseguró que el principal desafío sigue siendo mejorar la eficiencia comercial y operativa. "Lo único que nos falta son ganas y ser más eficientes en vender el producto", concluyó.



