Congreso colombiano da luz verde a proyecto de trazabilidad ganadera para enfrentar deforestación
El Congreso de la República aprobó el proyecto de trazabilidad ganadera que tiene como objetivo principal impedir que ganado vinculado con procesos de deforestación ingrese a la cadena formal de comercialización sin los controles adecuados. Aunque todavía deben completarse los trámites de conciliación entre Senado y Cámara, además de la sanción presidencial, el texto ya perfila una transformación significativa en la capacidad del Estado colombiano para verificar el origen de la carne que circula en el mercado.
Un cambio estructural en el sistema de control ganadero
Lo primero que se modificaría con esta normativa no sería el sabor, precio o presentación de la carne, sino el sistema de control que existe detrás de su circulación en el país. La apuesta fundamental del proyecto consiste en que el Estado pueda seguir la ruta completa del ganado desde su origen y cruzar esa información con datos del sector agropecuario, la propiedad rural y el monitoreo constante de bosques.
En términos prácticos, esta iniciativa busca cerrar una falla histórica del sistema colombiano: que animales criados, movilizados o comercializados desde zonas deforestadas puedan ingresar a la cadena formal sin dejar un rastro verificable que permita su identificación y control.
La clave del proyecto reside en la interoperabilidad gradual entre sistemas que actualmente funcionan de manera fragmentada. La idea central es que la trazabilidad ganadera ya no dependa exclusivamente del registro tradicional, sino también de la posibilidad de contrastarlo con información predial y ambiental actualizada.
Impacto inmediato en la cadena formal de comercialización
El impacto más directo se sentiría en los eslabones formales del negocio ganadero. El Senado explicó que el proyecto establece un plazo máximo de dos años para que plantas de beneficio, subestaciones de subasta y exportadores adopten buenas prácticas de trazabilidad, además de fortalecer significativamente el Sello Ambiental Colombiano de Ganadería.
Esto significa mayores exigencias de verificación, más presión sobre la documentación que acredita el origen del ganado y una capacidad más clara para distinguir entre carne con trazabilidad verificable y carne con mayor riesgo ambiental asociado.
En otras palabras, la norma no convertiría toda la carne colombiana en "libre de deforestación" de manera inmediata, pero sí elevaría sustancialmente el estándar de control sobre la que circula en la cadena formal. Este matiz resulta fundamental para comprender el alcance real de la iniciativa.
Presentar el proyecto como si transformara completamente el mercado ganadero colombiano desde mañana sería una exageración. El trámite legislativo aún no concluye y, además, el verdadero desafío no radica solamente en aprobar la norma, sino en implementarla efectivamente en un país donde la informalidad, los vacíos catastrales y la débil presencia estatal en algunas regiones siguen siendo parte estructural del problema.
Una problemática que trasciende lo ambiental
La discusión sobre trazabilidad ganadera no se reduce únicamente a una etiqueta verde o ambiental. Según datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), durante 2024 Colombia perdió 113.608 hectáreas de bosque, y el 68% de esa deforestación se concentró específicamente en la región amazónica, donde además se registró un aumento del 74% frente a las cifras de 2023.
Entre las causas directas identificadas, el reporte oficial menciona específicamente la praderización para el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva como factores determinantes. Por esta razón, el proyecto apunta también a un problema de control territorial más amplio.
El texto legislativo prevé la creación de zonas de alta vigilancia en núcleos activos de deforestación y permite que la información de trazabilidad sea accesible para autoridades administrativas y judiciales. Si este cruce de datos funciona adecuadamente, resultaría mucho más difícil que ganado procedente de áreas protegidas o recientemente deforestadas se mezcle sin costo alguno con el resto de la oferta formal.
Lo que está en juego para Colombia a nivel comercial
La medida también posee una dimensión comercial estratégica para el país. La Unión Europea exigirá próximamente que productos como el ganado bovino puedan demostrar fehacientemente que no provienen de tierras deforestadas, una obligación que para operadores medianos y grandes comenzará a regir desde el 30 de diciembre de 2026.
En este contexto internacional, mejorar sustancialmente la trazabilidad ganadera no solo serviría para vigilar mejor la Amazonía colombiana, sino también para responder adecuadamente a mercados internacionales que ya están elevando sus exigencias ambientales de manera significativa.
El proyecto representa un paso importante hacia un control más estricto del origen de la carne en Colombia, aunque su éxito dependerá en gran medida de la capacidad institucional para implementar los sistemas de verificación y de la voluntad política para enfrentar las complejidades del sector ganadero nacional.



