La transformación de Mato Grosso en el principal estado agropecuario de Brasil fue presentada como un ejemplo de cómo la tecnología, la doble cosecha, las exportaciones y la productividad pueden convertir una región en una potencia agrícola. Durante el foro 'La Altillanura y el nuevo mapa agrícola de Colombia', Cleiton Gauer, superintendente del Instituto Mato-Grossense de Economía Agropecuaria (IMEA), expuso un modelo que también despierta interés para territorios con alto potencial, como la Altillanura colombiana.
El motor económico de Mato Grosso
El directivo explicó que el agro es el principal motor económico del estado. Actualmente, el 77% del valor generado por el sector proviene de la agricultura y el restante de la ganadería, con la soya como principal cadena productiva, seguida por el maíz, la carne bovina y el algodón.
Gauer sostuvo que el cambio estructural comenzó a principios de este siglo, cuando China ingresó a la Organización Mundial del Comercio y amplió la demanda internacional de productos agrícolas, especialmente de soya, un escenario que Mato Grosso aprovechó para consolidar su crecimiento.
El papel de China en el crecimiento
“China entra en la Organización Mundial del Comercio y abre sus mercados para la importación de los productos agropecuarios y da un movimiento para la importación de soya. Justamente en ese momento Mato Grosso acompañó todo ese crecimiento y esa evolución de envíos de la soya, principalmente para el mercado chino”, dijo Gauer.
Hoy el estado cultiva cerca de 13 millones de hectáreas y produce alrededor de 52 millones de toneladas de soya, volumen que representa aproximadamente el 30% de la producción brasileña y cerca del 11% de la oferta mundial.
Exportaciones y biocombustibles
Según explicó, alrededor del 60% de la producción se exporta, mientras el restante abastece la industria brasileña de biocombustibles, donde la soya es procesada para producir aceite destinado al biodiésel que posteriormente se mezcla con el diésel convencional.
Uno de los factores que impulsó ese crecimiento fue la posibilidad de obtener dos cosechas en una misma superficie. Después de recolectar la soya, los agricultores siembran maíz o algodón en la misma área, lo que mejora la rentabilidad del terreno.
El maíz y el algodón como fuentes de ingresos
Ese modelo permitió que el maíz dejara de ser un cultivo secundario para convertirse en una de las principales fuentes de ingresos del estado. La producción pasó de cerca de 30 millones de toneladas a más de 55 millones, impulsada por el desarrollo tecnológico y la expansión del mercado del etanol.
En paralelo, Mato Grosso consolidó su liderazgo en algodón. Con cerca de 1,4 millones de hectáreas sembradas, aporta alrededor del 70% de la producción brasileña y cerca del 10% del mercado mundial de fibra, aunque todavía enfrenta el desafío de desarrollar una mayor industria textil.
Evolución de la ganadería
La ganadería también evolucionó durante las últimas décadas. El estado alcanzó un hato de cerca de 34 millones de cabezas y mejoró su eficiencia para responder a la demanda internacional, especialmente del mercado chino, que hoy concentra una parte importante de las exportaciones de carne bovina.
“Mato Grosso consiguió llegar a una velocidad de desarrollo de la cadena, consiguiendo ampliar drásticamente su producción de carne que hoy representa alrededor del 50% de la producción, siendo exportado principalmente para el mercado chino”, mencionó.
Proyecciones y sostenibilidad
Las proyecciones del IMEA indican que la producción de granos y fibras alcanzará 140 millones de toneladas en 2034. Ese crecimiento no dependerá de la apertura de nuevas áreas agrícolas, sino de la conversión gradual de tierras destinadas al pastoreo hacia actividades agrícolas con mayor productividad.
El superintendente explicó que el estado dispone de cerca de 13 millones de hectáreas de pasturas con potencial de transformación, lo que permitirá ampliar la producción sin avanzar sobre nuevas áreas y manteniendo la eficiencia de la actividad pecuaria.
Retos y lecciones para Colombia
Aunque destacó ventajas como el clima, el relieve plano, la posibilidad de realizar dos cosechas al año y el desarrollo tecnológico alcanzado por los productores, Gauer reconoció que Mato Grosso todavía enfrenta retos asociados con la logística, los costos de producción, la infraestructura, la carga tributaria y la disponibilidad de mano de obra calificada.
La experiencia de Mato Grosso también resulta relevante para Colombia. La Altillanura ha sido identificada por distintos análisis como una de las regiones con mayor potencial para ampliar la producción agropecuaria gracias a su disponibilidad de tierras y condiciones naturales. El caso brasileño muestra que ese desarrollo requiere una combinación de infraestructura, investigación, innovación, acceso a mercados y seguridad para la inversión.
“Si el agronegocio es el negocio de Brasil, realmente Mato Grosso es el estado del agro.” Con esa conclusión, Gauer resumió un proceso de transformación construido durante más de dos décadas y que hoy se presenta como un referente para otras regiones latinoamericanas que buscan aumentar su producción agrícola sin renunciar a la productividad y la competitividad.



