El comercio exterior de servicios en Colombia atraviesa una transformación silenciosa que comienza a redefinir la manera en que el país genera ingresos externos. Aunque el turismo y el transporte siguen dominando la canasta exportadora, los servicios modernos vinculados con tecnología, software, informática y atención empresarial registran un crecimiento acelerado que ya modifica la estructura del sector.
Así lo revela un análisis del Banco de la República sobre la evolución del comercio exterior de servicios durante las últimas tres décadas, en el que se concluye que Colombia avanza hacia actividades de mayor valor agregado, pero todavía mantiene una fuerte dependencia de servicios tecnológicos y licencias compradas en el exterior.
El documento sostiene que el comercio de servicios se convirtió en “un componente fundamental de la cuenta corriente en Colombia” y destaca que su crecimiento permite diversificar las fuentes de ingresos externos en un contexto internacional marcado por volatilidad y cambios tecnológicos acelerados.
Ese avance se produce en medio de una tendencia global en la que los servicios ganan protagonismo dentro de la economía mundial. Según el estudio, el comercio internacional de servicios pasó de representar 8% del PIB mundial en 1994 a 14% en 2024, impulsado principalmente por telecomunicaciones, informática y servicios empresariales.
Transición gradual hacia servicios modernos
En Colombia, la transición es más gradual. Los servicios tradicionales continúan representando cerca del 68% de las exportaciones del sector, especialmente por el peso de viajes y transporte. Sin embargo, los servicios modernos aumentaron su participación desde 23% en 1994 hasta 32% en 2024.
La investigación considera que este cambio es relevante porque los servicios modernos incorporan más innovación, uso intensivo de TIC y capital humano calificado, además de ofrecer mayor facilidad para comerciarse de forma remota mediante plataformas digitales.
Call centers y software impulsan el crecimiento
El informe explica que actividades como call centers, informática, consultoría empresarial y servicios TIC comenzaron a consolidarse como nuevos motores exportadores del país. Entre todos, el segmento de contact center aparece como uno de los casos más representativos.
Desde 2013, los servicios de call center pasaron de representar 11% a 25% de las exportaciones modernas. Además, fueron uno de los sectores que mejor resistieron durante la pandemia gracias a la posibilidad de operar de manera virtual.
La expansión de estos servicios coincidió con una mayor llegada de inversión extranjera y con el fortalecimiento de infraestructura digital. El estudio señala que Colombia logró posicionarse como un destino atractivo para centralizar operaciones empresariales dirigidas a América Latina y Estados Unidos.
Ese posicionamiento internacional también se refleja en el índice A.T. Kearney para Localización Global de Servicios, en el que Colombia ocupó el puesto 11 entre 78 países en 2023. El informe atribuye ese resultado a factores como conectividad aérea, ubicación geográfica y disponibilidad de talento humano.
La digitalización aparece como uno de los principales factores detrás de esta evolución. El documento destaca que el mayor acceso a internet y el desarrollo de telecomunicaciones permitieron ampliar la oferta exportable y facilitar la prestación remota de servicios.
En los servicios TIC, por ejemplo, Colombia multiplicó por ocho el valor exportado durante el periodo analizado. Además, la composición interna cambió de forma importante: mientras los servicios tradicionales de telecomunicaciones perdieron peso, crecieron las actividades relacionadas con informática y soporte digital.
Estados Unidos, principal destino
Estados Unidos se mantiene como el principal destino de las exportaciones modernas. Cerca de la mitad de estos servicios se venden hacia ese mercado, especialmente call centers, informática, publicidad y consultorías empresariales.
Uruguay, España, México y Chile también ganaron participación en la última década. En el caso uruguayo predominan los servicios informáticos, mientras que en España y México sobresalen consultorías y actividades empresariales.
Sin embargo, el documento advierte que la concentración geográfica sigue siendo uno de los principales retos para el país. Pocos mercados absorben la mayoría de las exportaciones de servicios colombianos, lo que limita la diversificación externa.
Déficit persistente en servicios modernos
Aunque las exportaciones modernas avanzan, el estudio también evidencia una fuerte dependencia de servicios tecnológicos importados. Colombia mantiene un déficit histórico en el comercio de servicios y gran parte del desequilibrio proviene precisamente de actividades modernas.
Desde 1994 y hasta 2024, la balanza comercial de servicios permaneció en terreno negativo. El mayor déficit se registró en 2014, cuando alcanzó US$7.692 millones, impulsado por mayores importaciones de viajes y servicios empresariales.
El informe señala que el país depende ampliamente de licencias, propiedad intelectual, software y servicios técnicos comprados en el exterior. Solo las licencias representaron 38% de las importaciones modernas en 2024.
Estados Unidos concentra buena parte de esas compras, especialmente relacionadas con programas informáticos, plataformas digitales y servicios tecnológicos especializados. España y México aparecen también entre los principales proveedores.
La investigación considera que este comportamiento refleja la necesidad de fortalecer la capacidad nacional de innovación y desarrollo tecnológico. Muchos de estos servicios importados son utilizados por empresas financieras, telecomunicaciones y sectores industriales para sostener sus operaciones.
El documento resalta que la demanda de servicios modernos creció de forma acelerada gracias a internet y a la digitalización de los procesos empresariales. “La digitalización facilita la provisión transfronteriza de servicios y amplía el alcance internacional de sectores intensivos en conocimiento”, señala el análisis.
Pandemia aceleró la digitalización
La pandemia profundizó esa tendencia. Mientras turismo y transporte sufrieron una fuerte caída durante 2020, los servicios digitales mostraron mayor resiliencia por su capacidad de operar remotamente y sostener actividades económicas en medio de las restricciones.
Aun así, el estudio insiste en que Colombia todavía depende demasiado de actividades tradicionales para generar ingresos externos. El turismo sigue siendo el principal componente exportador del sector y explica gran parte del crecimiento reciente de los servicios.
El aumento de viajeros internacionales, la mejora en seguridad, la conectividad aérea y la infraestructura turística fortalecieron ese segmento durante los últimos años. Tras la pandemia, los niveles de exportación de viajes incluso superaron los registros prepandemia.
En transporte también se mantiene una participación importante, especialmente en servicios aéreos y de carga. Sin embargo, las importaciones de transporte crecieron fuertemente entre 2021 y 2022 por el aumento global de tarifas marítimas tras las disrupciones logísticas de la pandemia.
Oportunidades y desafíos
El documento concluye que Colombia tiene oportunidades relevantes para consolidarse dentro de las cadenas globales de valor en servicios, pero advierte que será necesario fortalecer políticas públicas orientadas al capital humano, innovación y desarrollo tecnológico.
También plantea que el país necesita avanzar hacia una mayor diversificación de mercados y fortalecer la producción local de servicios especializados para reducir la dependencia de tecnología importada y aumentar el peso de las exportaciones modernas dentro de la economía.
Finalmente, sostiene que el comercio exterior de servicios dejó de ser un componente secundario y comienza a convertirse en una pieza estratégica para el crecimiento económico colombiano, especialmente en un escenario global cada vez más dominado por la digitalización y el conocimiento.



