Andrés Bilbao: en venture capital, lo peor es querer controlarlo todo
Bilbao: en venture capital, lo peor es querer controlar todo

Andrés Bilbao, emprendedor y cofundador de 30X, es conocido por su trayectoria disruptiva como cofundador de Rappi y ángel inversionista. Hoy dedica gran parte de su tiempo a acompañar emprendedores, invertir en startups y construir comunidades empresariales enfocadas en crecimiento y liderazgo. En una entrevista con Portafolio, Bilbao analizó el momento actual del ecosistema emprendedor colombiano, el auge de los negocios tecnológicos y los desafíos que enfrentan quienes buscan levantar capital en un entorno más exigente.

Además, explicó cómo nació 30X, la plataforma que busca conectar a empresarios y emprendedores de habla hispana a través de educación ejecutiva, networking y acompañamiento estratégico.

¿Cómo ve al ecosistema de startups en Colombia?

Bilbao señaló que hoy en Colombia hay muchos más emprendedores y, sobre todo, de mucha más calidad. Sin embargo, el dinero está un poco más escaso frente al boom de hace cuatro años, cuando había mucho capital disponible. Eso es cíclico, y más temprano que tarde volverá a repuntar. En el ecosistema de tecnología y emprendimientos de alto impacto, el escenario sigue siendo favorable. Aunque se habla de impuestos como el ICA o el impuesto al patrimonio, cuando se construye una startup de alto crecimiento, los problemas principales son otros: cómo crecer, cómo levantar capital, cómo construir producto o cómo reclutar talento. Sin duda, hay mucho más talento que cuando ellos arrancaron Rappi.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

¿Por qué cree que hoy hay más personas interesadas en emprender?

Bilbao mencionó dos razones principales. La primera es que mucha gente siente la necesidad de construir algo propio. La segunda, y quizá la más importante, es que el ecosistema empezó a generar referentes. Cuando aparecen compañías exitosas, emprender deja de verse como algo lejano y se convierte en una posibilidad real. Emprender en tecnología es una habilidad que se desarrolla haciendo. Entre más personas lo hacen, más conocimiento se acumula y más madura la industria, generando un efecto multiplicador.

Experiencia en el mundo corporativo

Antes de estar en el ecosistema de startups, Bilbao tuvo un paso por el mundo corporativo. De esa etapa le quedaron habilidades fundamentales como la comunicación, la estructura, la capacidad de resolver problemas y la ética de trabajo. Sin embargo, algo que no aprendió allí fue cómo armar equipos realmente excepcionales, con personas muy diferentes entre sí, capaces de lograr cosas absurdamente difíciles. Eso lo aprendió después, emprendiendo, construyendo Rappi e invirtiendo en venture capital. En ese mundo, no se buscan simplemente buenos administradores, sino “superhéroes”, gente capaz de sacar adelante negocios cuando todo está en contra y cuando nadie cree que sea posible. Ahí entendió el valor de combinar talentos muy distintos dentro de un mismo equipo.

¿Cómo lograban alinear tantas visiones distintas en Rappi?

Bilbao explicó que los buenos equipos necesitan tensión y discrepancia. El problema aparece cuando la discusión continúa después de que ya se tomó una decisión. Ahí entra un principio muy importante: “disagree and commit”. Es decir, antes de decidir, se puede debatir, cuestionar y pelear la idea todo lo que se quiera. Pero una vez se toma la decisión, el equipo entero debe comprometerse con ejecutarla. Lo peor que puede pasar es que alguien salga de la reunión a sabotear o reabrir una discusión ya cerrada, lo que destruye velocidad y confianza.

¿Qué aprendió viendo a esos equipos trabajar bajo presión?

Aprendió a confiar más. Muchas veces veía iniciativas y pensaba que no iban a salir, pero luego el equipo lograba cosas muchísimo mejores de lo que imaginaba. Ahí entendió que emprender también implica convivir con la duda. No siempre se está seguro de que algo funcione, pero aun así se decide apostar. Construir equipos no se trata solo de tener certezas, sino de crear espacios donde personas extraordinarias puedan intentar cosas que parecen imposibles.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Inversionista ángel: ¿qué tan difícil es apostar por equipos?

Bilbao señaló que hoy es más difícil, sobre todo porque tiene hijos. Perder plata invirtiendo como ángel es increíblemente fácil. En términos de experiencia es más sencillo porque tiene más acceso, más reconocimiento de patrones y más capacidad de ayudar. Pero igual sigue siendo duro. Cuando piensa en invertir 100.000 dólares, la decisión ya no es tan ligera como antes.

¿Cómo maneja el riesgo en ese tipo de inversiones?

Tiene una tolerancia a la pérdida absurdamente alta, lo que le ha ayudado como inversionista. En venture capital, lo peor que se puede hacer es comportarse como alguien obsesionado con controlar todo. Este negocio requiere confianza. Se invierte y prácticamente se dice: “ojos cerrados y bendiciones”. Si te llaman, ayudas, pero no puedes vivir encima de los emprendedores pidiendo cuentas todos los días. La lógica del venture capital es distinta: la expectativa no es recuperar un poquito más de lo invertido, sino que, si funciona, el retorno sea gigantesco.

Consejos para quienes han fracasado emprendiendo

Bilbao les diría que sigan, que le den otra vez. La única salvedad es que uno también tiene que revisarse. Si una persona se tropieza una y otra vez, vale la pena preguntarse si hay algo más profundo: un conflicto con el dinero, con el merecimiento o incluso con el miedo al éxito. Pero si eso está relativamente resuelto, hay que seguir intentándolo, sobre todo cuando se es joven. Emprender temprano acelera muchísimo el desarrollo profesional.

¿Cómo nació 30X y por qué enfocarse en acompañar empresarios?

Bilbao lleva toda la vida haciendo una versión de eso. Durante más de diez años invirtió en startups, y parte de invertir implica ayudar, conectar personas, apoyar en reclutamiento, acompañar levantamientos de capital o compartir experiencia. Conversando con muchos empresarios y emprendedoras encontró dos problemas claros. El primero era que gran parte del conocimiento sobre crecimiento, tecnología, ventas, management o construcción de equipos no estaba llegando a empresarios tradicionales. Muchas personas tenían negocios exitosos, pero no contaban con herramientas para escalar realmente. El segundo problema era más emocional: la soledad. Cuando les preguntaba cómo se sentían construyendo empresa, la respuesta más común era: “solo”. Eso le impactó mucho, porque él siempre ha construido acompañado, en equipo, en comunidad. Entonces 30X nace de esa idea de llevar conocimiento, red de contactos y acompañamiento a empresarios que ya vienen haciendo las cosas bien, pero que sienten que podrían llegar mucho más lejos si tuvieran acceso a herramientas, mentalidad y conexiones del mundo tecnológico. La idea es ayudarles a construir la compañía que realmente se merecen.

¿Qué alcance ha tenido hoy 30X?

Ya han impactado a miles de empresarios, entre 2.500 y 5.000 personas aproximadamente. Hoy tienen presencia en Colombia, Perú y México, y este año van a llegar también a Miami y Madrid.

¿Tiene claro cuáles son esos negocios que todavía quiere construir?

Más que pensar en “lo que me falta”, piensa en lo que realmente le emociona construir. Hoy una de esas apuestas es 30X. Lo que quieren hacer es construir la red de negocios más grande para personas de habla hispana. Arrancaron desde la educación ejecutiva, pero la visión va mucho más allá.