Un análisis de Bloomberg ubica a Colombia entre los países con precios intermedios de gasolina en América Latina durante 2026, con un promedio de US$1,2 por litro (US$4,5 por galón). Esta cifra contrasta con Uruguay, que lidera el ranking regional con US$2,3 por litro (US$8,7 por galón), seguido por Cuba con US$1,9 por litro.
Comparativa regional de precios
Colombia comparte el segmento de US$1,2 por litro con Brasil, Guatemala, El Salvador, Surinam y Honduras. Por encima se encuentran Costa Rica, Chile y México (US$1,6), Perú y Jamaica (US$1,5), y República Dominicana, Curazao y Haití (US$1,4). En el extremo inferior están Paraguay y Panamá, con US$1,1 por litro, el precio más bajo de la medición.
La diferencia es notable: llenar un galón en Uruguay cuesta US$8,7, mientras que en Paraguay o Panamá representa US$4,4, prácticamente la mitad. La mayoría de las economías latinoamericanas se concentra en un rango de US$1,2 a US$1,6 por litro, reflejando estabilidad en ese segmento.
Factores que inciden en el precio
El precio final de la gasolina depende de impuestos, subsidios, mecanismos de regulación, fondos de estabilización y la capacidad fiscal de cada país para absorber variaciones internacionales, más que del costo del petróleo crudo. En Colombia, el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) ha sido clave para amortiguar el impacto de las fluctuaciones del mercado global.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el FEPC ha permitido suavizar los incrementos derivados de la volatilidad energética. Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), señaló que "los subsidios han contribuido a contener el aumento del precio de la gasolina y el diésel en varios países de la región, aunque generan una mayor presión sobre las finanzas públicas".
Implicaciones del ranking
El comparativo de Bloomberg revela que las diferencias no obedecen únicamente al precio internacional del crudo. Mientras algunas economías aplican mayores impuestos o trasladan variaciones al consumidor, otras utilizan mecanismos de estabilización que moderan esos cambios. Colombia permanece alejada de los extremos, conservando un precio inferior al de los mercados más costosos de la región.
La combinación de políticas públicas, regulación e instrumentos como el FEPC explica por qué países expuestos al mismo mercado petrolero registran diferencias significativas en el valor que pagan los conductores por litro de combustible.



