Colombia se posiciona como sexto país de la OCDE con mayor encarecimiento de vivienda
Uno de los aspectos más determinantes al momento de elegir un lugar para vivir, además de consideraciones como seguridad, tráfico o oportunidades laborales, es sin duda el costo de la vivienda. En este frente, Colombia ha escalado posiciones de manera significativa en los rankings internacionales, según los últimos datos revelados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El índice de precios y la posición colombiana
La OCDE ha publicado su indicador comparativo de comportamiento de costos de vivienda entre economías del mundo, tomando como año base 2015 con un valor de 100. Para el primer trimestre de 2026, Colombia alcanzó un índice de 153, lo que refleja un incremento del 53% en los precios de vivienda desde 2015. Esta cifra ubica al país en el sexto lugar entre las naciones de la OCDE donde más han aumentado los precios inmobiliarios durante este período.
Por encima de Colombia se encuentran:
- Turquía (con un índice superior a 1.900)
- Lituania
- Irlanda
- Eslovenia
- República Checa
Colombia supera así a economías como Canadá, Reino Unido, México, Alemania, España y Francia en este indicador de encarecimiento habitacional.
Funcionamiento del indicador y casos destacados
El índice de la OCDE mide el cambio acumulado en los precios de vivienda, donde 100 indica estabilidad respecto a 2015, 120 representa un aumento del 20%, y 153 (caso colombiano) significa un incremento del 53%. El caso más extremo corresponde a Turquía, cuyo índice supera 1.900, reflejando que los precios de vivienda se han multiplicado casi 19 veces desde 2015, impulsados principalmente por alta inflación y fuerte devaluación monetaria.
Sin embargo, incluso excluyendo este caso atípico, el aumento registrado en Colombia destaca considerablemente dentro del grupo de economías analizadas por la organización internacional.
Factores estructurales detrás del encarecimiento
Clara Inés Pardo, profesora de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, identifica el desequilibrio entre oferta y demanda como uno de los principales factores detrás del aumento de precios. "La oferta de vivienda formal ha crecido más lentamente que la demanda urbana, lo que termina presionando los precios al alza", explicó la académica.
Pardo señala al menos cuatro motores estructurales que han impulsado el encarecimiento del mercado inmobiliario colombiano:
- Crecimiento urbano acelerado: Durante las últimas décadas, Colombia ha experimentado una fuerte urbanización y expansión de grandes áreas metropolitanas como Bogotá, Medellín y Barranquilla.
- Aumento en el número de hogares: Cambios demográficos como más personas viviendo solas o en núcleos familiares más pequeños incrementan la demanda de viviendas.
- Limitaciones en la oferta: Restricciones de suelo urbano, trámites de licencias y procesos de planificación urbana ralentizan el desarrollo de nuevos proyectos habitacionales.
- Políticas de subsidios y acceso al crédito: Programas como Mi Casa Ya y subsidios a tasas de interés facilitaron el acceso al crédito hipotecario y estimularon la compra de vivienda.
Factores recientes y análisis económico
La experta agregó que "durante años de tasas relativamente bajas el crédito hipotecario se expandió con fuerza, lo que impulsó la compra de vivienda y aumentó la presión de demanda, sin que la oferta creciera al mismo ritmo".
Además de estos factores estructurales, elementos más recientes han contribuido al aumento de precios. Posterior a la pandemia, el encarecimiento de materiales como acero, cemento y energía, junto con el incremento del costo del suelo urbano, han elevado los valores de las propiedades.
Los analistas advierten que este fenómeno no se explica únicamente por inflación. "Incluso descontando la inflación, los precios han aumentado en términos reales, lo que indica que la valorización del activo inmobiliario ha sido superior al crecimiento de la economía", precisó Pardo.
En el caso específico de los arriendos, la inflación juega un papel fundamental debido a los mecanismos contractuales que ajustan las rentas anualmente, generando un efecto acumulativo en los costos de vivienda para quienes optan por esta modalidad habitacional.



