Seis de 18 países analizados en América Latina se posicionan entre los 10 más complejos a nivel global. En este listado figuran México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú. Así lo revela el Global Business Complexity Index, elaborado por TMF Group, un estudio que analiza 81 jurisdicciones que representan más del 90 % de la economía mundial y evalúa qué tan sencillo o difícil es operar e invertir en cada país.
¿Qué tan fácil es hacer negocios en Colombia?
Un reciente informe sugiere que el panorama sigue siendo complejo. El estudio analiza 292 indicadores, entre los que figuran aspectos clave como contabilidad e impuestos, gestión legal de entidades y regulación laboral. “Más allá del atractivo macroeconómico de cada país, el Índice mide el costo operativo de cumplir con marcos normativos que frenan el crecimiento tanto de las empresas locales como de los inversionistas internacionales”, explica el grupo.
En la más reciente edición, la número 13, Colombia se ubicó en el sexto lugar del escalafón. Es un dato agridulce, ya que si bien se posiciona como una de las economías en donde es más difícil hacer negocios en el mundo, también representa una ligera mejora respecto a 2025, cuando ocupó el quinto lugar. La nación no ha salido del top 10 en la última década.
Factores que incrementan la complejidad
TMF Group detalla que el panorama nacional es complejo, ya que está compuesto por autoridades reguladoras que actualizan con frecuencia la legislación fiscal, especialmente en aspectos relacionados al IVA y a personas con patrimonios elevados. En el vecindario de los países más fáciles para hacer negocios se encuentran otras jurisdicciones como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos. En contraste, seis de 18 países analizados en América Latina se posicionan entre los 10 más complejos a nivel global: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
“La fragmentación política global y la dispersión económica están llevando a las empresas a incorporar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro, lo que incrementa la complejidad de su gobernanza. Esta fragmentación también implica que deben enfrentarse a una mayor incertidumbre regulatoria. Los inversionistas buscan simplicidad, pero, sobre todo, certeza en las reglas bajo las cuales operan. Por ello, alentamos a los gobiernos a mejorar su posicionamiento actuando en ambos frentes, y a las empresas a simplificar sus operaciones para ser más eficientes y ágiles frente a marcos regulatorios complejos e inciertos”, afirma Mark Weil, CEO de TMF Group.
Adaptación empresarial y digitalización
El reporte también señala que, ante tal panorama, cada vez más empresas se están adaptando mediante la subcontratación (69 %), la reducción de personal (59 %), el cierre de oficinas o sucursales (55 %) y la congelación de contrataciones (51 %). No obstante, resaltan que la digitalización está teniendo buenos ecos, ya que hace más ágiles los procesos de declaración de impuestos y de registro de empresas, al tiempo que las autoridades están poniendo en marcha incentivos específicos para la tecnología y las energías renovables, invirtiendo en el desarrollo de la mano de obra y creando iniciativas para atraer a inversores con un elevado patrimonio neto.
A esto se suma que mecanismos como la contabilidad electrónica conducen hacia un modelo de mayor control y supervisión por parte de las autoridades, lo que incrementa las exigencias de cumplimiento de las empresas. “Mientras Colombia avanza en su proceso de modernización y en la captación de inversiones, los cambios normativos, la evolución política y las nuevas políticas laborales exigen a las empresas extranjeras que se mantengan flexibles y atentas”, señaló Cristhian Fresen, Country Head para Colombia, Ecuador y Venezuela de TMF Group, quien añade que es probable que la incertidumbre de los inversionistas se intensifique de cara a las elecciones presidenciales.
Conclusiones del informe
En suma, la más reciente edición del reporte identifica que la contabilidad e impuestos, el empleo y la gestión de entidades legales son los principales impulsores de la complejidad para hacer negocios. “Mercados como Colombia tienen un ecosistema difícil de simplificar: los procesos tributarios y contables son extensos, poco intuitivos y demandantes; la contratación formal requiere operaciones y costos adicionales, a diferencia de otras jurisdicciones, y la gestión de entidades legales, si bien está en proceso de simplificación, aún representa un reto para los empresarios”, concluye.



