Colombia posee 18 acuerdos comerciales, puertos más cercanos a Miami y San Francisco que las alternativas emergentes de Estados Unidos para reemplazar a China, energía limpia, una regla de contenido de origen más flexible que la de México y el aeropuerto El Dorado, que moviliza más pasajeros que São Paulo y Ciudad de México. Sin embargo, tres de cada cuatro colombianos en edad de trabajar no tienen empleo formal, según un informe de Fedesarrollo y el BID.
El desafío de la formalización laboral
El informe destaca que, a pesar de las ventajas competitivas, la informalidad laboral sigue siendo un obstáculo estructural. La falta de empleo formal limita el crecimiento económico y la productividad. Para superar esta situación, se requiere fomentar la asociatividad y la colaboración entre empresas.
“Para tener empresas que escalen y logren exportar, tienes que querer crecer, juntarte con otros, trabajar con más gente. Y eso implica que no te mandas solo”, afirmó Maiguashca, del Consejo Privado de Competitividad.
Ventajas comparativas desaprovechadas
Colombia cuenta con una infraestructura logística envidiable, pero no logra traducirla en empleo formal. La energía limpia y los acuerdos comerciales son activos que deberían impulsar la internacionalización, pero la informalidad frena el desarrollo. La flexibilidad en las reglas de origen y la conectividad aérea son ventajas que podrían atraer inversión extranjera.
Recomendaciones para mejorar
El informe sugiere políticas que promuevan la formalización, como incentivos fiscales para empresas que contraten formalmente, simplificación de trámites y programas de capacitación. También se destaca la necesidad de fortalecer el ecosistema emprendedor y facilitar el acceso a financiamiento.
La internacionalización de las empresas colombianas requiere no solo ventajas competitivas, sino también un entorno laboral formal que permita escalar y competir globalmente.



