Comerciantes de San Gil optimistas ante aumento de ventas por Semana Santa
Los pasillos de la plaza de mercado de San Gil ya muestran el movimiento característico de la temporada de Semana Santa, con filas de clientes en los sectores de legumbres, verduras y frutas, mientras que el área de pescados presenta una actividad aún más intensa. Los comerciantes locales observan con expectativa el incremento gradual de visitantes, anticipando un repunte significativo en sus ventas durante los días santos.
Pescado: tradición que evoluciona
Entre los productos más solicitados se encuentran el bocachico, la mojarra, el bagre y, por supuesto, el pescado seco. Juan Carlos Acosta, vendedor con experiencia desde 1985, reconoce que aunque las ventas han comenzado bien, la expectativa es alcanzar un aumento cercano al 80% durante esta Semana Santa. "Esto tiene buena pinta", comentó Acosta, aunque aclaró que estas cifras aún están lejos de lo registrado hace una o dos décadas, cuando el volumen de pescado vendido en temporada "era muchísimo".
El pescado seco, aunque mantiene su condición de tradición, ha perdido espacio en las preferencias de los consumidores. "La tradición se ha ido perdiendo", señaló Acosta, explicando que son principalmente los adultos mayores quienes mantienen viva esta costumbre. En contraste, la mojarra y el bagre han ganado popularidad, convirtiéndose en los productos más solicitados para las mesas familiares.
Valentina Álvarez, dedicada exclusivamente a la venta de pescado seco en el negocio familiar, confirmó que hay suficiente inventario disponible y que el promedio de clientes se mantiene estable comparado con el año anterior. Los comerciantes del sector planean atender sin descanso durante los días santos para garantizar el servicio y maximizar sus ventas.
Variedad de productos en demanda
El repunte en ventas no se limita al sector pesquero. Los dedicados a la comercialización de carne de cerdo también experimentan su propio "agosto" durante esta temporada. Andrea Amador Carreño, con tres años en su puesto propio y veinte en el negocio familiar, ya nota mayor afluencia de clientes. De su producción habitual de 6 animales semanales, ha programado 8 para Semana Santa, siendo las costillas, el lomo y la panceta los cortes más solicitados.
En contraste, los comerciantes de carne de res mantienen niveles de producción más conservadores. Belisario Jaimes, por ejemplo, continúa con sus dos reses semanales habituales, esperando el repunte tradicional del sábado y domingo, cuando pasada la vigilia, las familias retoman tradiciones como los asados.
Bebidas tradicionales y productos frescos
Los batidos y jugos representan otro de los principales atractivos del centro de abastos sangileño. Airton Becerra, propietario de un negocio especializado en estas bebidas, explica que los batidos se han convertido en una insignia municipal con el paso del tiempo, siendo un antojo obligado para locales y visitantes. Mientras sirve la tradicional "ñapa" o encime a sus clientes, Becerra proyecta un aumento del 50% en ventas de batidos durante los últimos días de la temporada.
Carmen Badillo Duarte, empresaria del sector de frutas, verduras y legumbres, celebra tanto el incremento en la demanda como en la oferta disponible. Sus estimaciones indican un aumento de entre 30-35 toneladas a 45 toneladas de producto durante esta Semana Santa, reflejando el dinamismo del mercado local.
Impacto económico significativo
Para el economista Edgar Alonso Vera Castellanos, magíster en políticas públicas, el movimiento comercial en la plaza de mercado de San Gil funciona como un termómetro preciso para medir el repunte económico y el consumo local durante temporadas especiales. "En Colombia, las compras domésticas representan el 40% del consumo familiar", explicó el experto.
Vera Castellanos destacó que la combinación del consumo local con la llegada de turistas y personas que regresan a visitar a sus familias genera un aumento importante en la demanda. Este incremento, a su vez, acelera la circulación del dinero, creando un impacto directo y positivo en la economía municipal. La plaza de mercado, con sus aproximadamente 500 usuarios comerciales, se convierte así en el epicentro de esta reactivación económica temporal que beneficia a múltiples sectores productivos.



