Crisis de precios de combustible en Latinoamérica: líderes enfrentan presión social
Crisis de precios de combustible en Latinoamérica

La crisis de precios del combustible sacude a Latinoamérica

En medio de una escalada global en los costos energéticos, los líderes regionales de América Latina están enfrentando una creciente presión ciudadana. Muchos están pidiendo paciencia a sus poblaciones, evitando volver a los subsidios al combustible que antes eran comunes, pero que ahora consideran insostenibles financieramente.

Memoria histórica y desafíos políticos

Los votantes, especialmente las generaciones mayores, recuerdan haber recibido más apoyo gubernamental en crisis pasadas. Con las presiones inflacionarias en aumento y un descontento que hierve a fuego lento, a los gobiernos de derecha les resulta cada vez más difícil mantener políticas de austeridad. En Chile, por ejemplo, el nuevo gobierno conservador del presidente José Antonio Kast argumenta que actúa debido al gasto imprudente de su predecesor.

El ministro de Hacienda chileno, Jorge Quiroz, expresó empatía por las dificultades causadas por incrementos de hasta el 54% en el precio de la gasolina esta semana, pero basó su postura en lo que llama "la verdad". Esta situación refleja cómo la crisis en el estrecho de Ormuz tiene repercusiones más allá de Asia, afectando a regiones lejanas como Latinoamérica, que depende en gran medida de la volatilidad de los precios del petróleo.

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Impacto regional y respuestas gubernamentales

Aunque países como Brasil y México son exportadores de crudo, la región en su conjunto importa más combustibles fósiles de los que produce. Los precios están vinculados a índices internacionales como el crudo Brent, que ha subido más de un 50% desde el inicio de conflictos recientes. Argentina, pionera en desmantelar subsidios energéticos bajo el presidente libertario Javier Milei, ha visto multiplicarse por seis los precios en gasolineras durante su mandato.

En Panamá, el presidente José Raúl Mulino inicialmente descartó subsidios, calificando una congelación de precios en 2022 como un "desastre", pero luego retrocedió anunciando límites máximos en tarifas de transporte y energía. Ecuador, bajo Daniel Noboa, mantiene revisiones graduales al alza, evaluando subsidios costosos sin agravar el déficit presupuestario.

Casos específicos y tensiones sociales

En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva adoptó un enfoque agresivo eliminando impuestos para contener precios, una medida delicada en un año electoral. México enfrenta una aceleración inflacionaria, con Petróleos Mexicanos luchando por mantener subsidios. Sorprendentemente, en Colombia, el presidente de izquierda Gustavo Petro se alinea con posturas de derecha, declarando que los subsidios a la gasolina ya no son posibles y que los precios seguirán a los internacionales.

En Chile, los sindicatos de camioneros apoyan a Kast a pesar de exclusiones en paquetes de ayuda, pero las protestas crecen. Llenar un depósito de 50 litros ahora cuesta alrededor del 15% del salario mínimo mensual, exacerbando el malestar social. Expertos como Patricio Navia, politólogo de la Universidad de Nueva York, advierten que será difícil convencer a la ciudadanía, ya que los aumentos en el combustible históricamente han derribado gobiernos.

Esta crisis pone en tela de juicio promesas fundamentales de controlar la inflación, que en algunos países ronda el 33% anual, y resalta los amplios efectos económicos de conflictos globales en economías latinoamericanas vulnerables.

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