El mapa del comercio minorista colombiano se transforma radicalmente
El panorama del comercio minorista en Colombia ha experimentado una metamorfosis profunda en los últimos años. Lo que inició en 2009 con la apertura de la primera tienda de descuento duro de D1 culminó por reconfigurar completamente la manera en que millones de hogares realizan sus compras cotidianas. Desde aquel hito, el modelo basado en precios bajos, portafolio limitado y marcas propias ha ganado un terreno significativo frente a las cadenas tradicionales de supermercados.
Proyección de crecimiento y expansión territorial
Para el año 2026, el segmento conformado por D1, Tiendas Ara e Ísimo superará las 4.700 tiendas en todo el territorio nacional. Sus planes de expansión se enfocan estratégicamente en municipios y capitales, consolidando una red que ya cubre una porción considerable del país. Esta expansión no solo modifica los hábitos de consumo, sino que también influye en la dinámica económica local.
La batalla por el mercado: D1, Ara e Ísimo
La cadena más reciente en el mercado, Ísimo, actualmente opera 305 establecimientos distribuidos en 81 municipios. Su gerente, Andrés Escobar, confirmó que la compañía tiene previsto abrir entre 80 y 100 nuevas tiendas durante 2026, impulsada por una dinámica comercial positiva registrada desde el último trimestre de 2025. Identificada por el color violeta en sus fachadas, la marca concentrará su crecimiento en departamentos clave como Antioquia, Cundinamarca y Atlántico, regiones que ya albergan 202 puntos de venta.
En el caso de Tiendas Ara, la red actual suma 1.653 establecimientos y continuará su proceso de ampliación a lo largo de 2026. Solamente en 2025, la compañía inauguró 225 tiendas, demostrando un ritmo acelerado de crecimiento. Su casa matriz, Jerónimo Martins, reportó ventas en Colombia por 3.228 millones de euros, equivalentes a aproximadamente $14 billones, con un crecimiento anual del 8,5% en moneda europea. La cadena ya tiene presencia en 370 municipios y mantiene firme su estrategia de proximidad con el consumidor.
Con 2.745 tiendas distribuidas en 550 municipios, D1 lidera el formato en términos de alcance geográfico. Esta impresionante presencia equivale a cerca del 50% de las 1.103 municipalidades del país, consolidando su impacto territorial de manera indiscutible. Estudios citados del Banco de la República revelan que, cinco años después de la llegada de una tienda de bajo costo a un municipio, la tasa de empleo es en promedio cuatro puntos porcentuales mayor en comparación con localidades donde este modelo no opera.
La fórmula del éxito: precios bajos y marcas propias
Según datos de NielsenIQ, el hard discount ya representa el 20,4% de las ventas del retail en Colombia. El éxito de este modelo se apoya en una estructura operativa eficiente y en el peso creciente de las marcas propias, que representan el 40% de la facturación en Ísimo, el 50% en Ara y hasta el 80% en D1.
Además, el 62% de las ventas corresponde a productos con precios inferiores a $9.000, en un contexto donde el 34,4% de la población pertenece a la clase media, de acuerdo con cifras del DANE. La expansión incluso alcanza territorios como Guaviare, cuyo PIB ronda los $1,3 billones, evidenciando que el descuento duro no solo transformó los patrones de consumo, sino también la dinámica económica regional de manera profunda.