Reactivación comercial entre Colombia y Venezuela: oportunidad con cautela
La relación comercial entre Colombia y Venezuela experimenta un nuevo impulso, aunque distante del auge histórico de 2008 cuando superó los 6.000 millones de dólares. El empresariado colombiano observa con atención creciente las señales de apertura, pero mantiene una postura marcada por la prudencia y el realismo.
Contexto histórico y panorama actual
Venezuela fue uno de los principales socios comerciales de Colombia durante los años noventa y principios del siglo XXI, dentro del marco de la Comunidad Andina. El intercambio bilateral alcanzó su punto máximo en 2008, impulsado por sectores como metalmecánica, siderurgia, petroquímica, autopartes y alimentos.
Tras años de ruptura política y cierre fronterizo, la reapertura hace tres años inició un cambio gradual. El comercio pasó de 200 millones a más de 1.200 millones de dólares en ese período. Las recientes flexibilizaciones de sanciones estadounidenses, especialmente en petróleo y gas, modifican nuevamente el escenario.
Sectores con mayor potencial
Las oportunidades no se limitan al sector energético. Expertos identifican múltiples frentes con alto potencial:
- Infraestructura y construcción: Venezuela acumula más de dos décadas de rezago, mientras Colombia fortaleció su capacidad técnica.
- Logística y manufactura: Sectores esenciales para la recuperación económica venezolana.
- Alimentos y agroindustria: Uno de los sectores más activos actualmente.
- Turismo y servicios: Áreas complementarias que pueden dinamizar la relación bilateral.
Desafíos pendientes
El entusiasmo empresarial encuentra límites técnicos significativos:
- Normalización de pagos: El Banco Central de Venezuela permanece bajo sanciones estadounidenses, obligando a transacciones a través de terceros países.
- Estabilidad normativa: La velocidad de los cambios regulatorios genera incertidumbre entre inversionistas.
- Confianza institucional: Empresas recuerdan episodios históricos de expropiaciones y cambios abruptos de reglas.
- Demanda interna venezolana: La recuperación comercial requiere señales claras de reactivación del consumo.
Posicionamiento empresarial
Diferentes actores del sector privado colombiano adoptan posturas variadas:
Compañía Nacional de Chocolates (Grupo Nutresa) mantiene presencia ininterrumpida desde 1993. Su presidente, Juan Fernando Castañeda, afirma: "Nosotros nunca nos fuimos de Venezuela, siempre tuvimos presencia". La empresa anticipa un redimensionamiento del mercado venezolano.
Grupo Alpina opera continuamente desde 1993 con producción local en Villa del Cura. Ernesto Fajardo, presidente de la holding, explica: "Más que una reconquista, estamos evolucionando sobre una operación que nunca se detuvo".
Canpack manifiesta interés de tiempo atrás. Camilo Pérez, su presidente, señala que el cambio actual puede "catalizar y acelerar nuestros procesos de interacción".
Perspectivas financieras y proyecciones
Luis Felipe Quintero, presidente ejecutivo de la Cámara Colombo Venezolana, proyecta que las exportaciones podrían alcanzar 1.600 millones de dólares este año, superando los 1.200 millones actuales. Sin embargo, advierte que volver a los niveles de 2008 requerirá condiciones más favorables.
El sistema financiero también se prepara. Carlos Torres, presidente de BBVA, afirmó desde Davos: "Todo lo que está pasando abre una ventana de oportunidad para la normalización del país. Tenemos que ser pacientes, porque va a llevar tiempo".
Coordinación institucional requerida
Flavia Santoro, presidenta de Conexiones Efectivas y expresidenta de ProColombia, enfatiza la necesidad de mesas de trabajo entre sector privado y gobierno. "Se debe generar mesas de trabajo entre el sector privado y el Gobierno para revisar las posibilidades reales de volver a exportar y rescatar negocios", indica.
La oportunidad requiere coordinación entre sector privado colombiano, sector privado venezolano, gobiernos de ambos países y, en algunos casos, interlocución con Estados Unidos.
Conclusión: construcción progresiva
El empresariado colombiano actúa con mayor prudencia que en ciclos anteriores. No se trata de repetir el pasado, sino de construir una relación más diversificada y sostenible. La pregunta central ya no es si existe oportunidad, sino si la normalización financiera, la estabilidad normativa y la disciplina institucional permitirán cristalizarla.
Como resume Quintero: "Cuando el mercado ofrezca los volúmenes que se requieren, las empresas reactivarán sus actividades". La puerta está abierta, pero la decisión de cruzarla dependerá de la solidez de los cimientos que se construyan en los próximos meses.



