Guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador encarece productos esenciales
La ya deteriorada relación comercial entre Colombia y Ecuador, que en los últimos dos años registraba caídas superiores a los US$100 millones en la balanza comercial, enfrenta ahora una escalada arancelaria que hará que la energía, los medicamentos y los automóviles resulten hasta 50% más caros para los consumidores ecuatorianos.
Impacto directo en las exportaciones colombianas
Esta confrontación comercial, que ya completa más de un mes, pone en jaque una relación que, aunque históricamente superavitaria y favorable para Colombia durante más de 25 años, muestra una tendencia descendente: la balanza comercial pasó de US$1.279,9 millones en 2023 a US$1.016,6 millones en 2025.
El aumento de la tasa de seguridad ecuatoriana, del 30% al 50%, afectará con mayor fuerza a los dos productos más exportados desde Colombia:
- Energía eléctrica: que solo en 2025 movió US$133,82 millones y representó el 7,2% de las ventas externas.
- Medicamentos para uso humano: que registraron US$56,69 millones y una participación del 3,1%.
Productos adicionales afectados
A esta lista crítica se suman otros productos que también sufrirán incrementos significativos en sus precios:
- Vehículos de transporte personal
- Azúcares de caña o remolacha
- Carburreactores para reactores y turbinas
- Café sin tostar ni descafeinar
- Vehículos de transporte de mercancías
- Preparaciones capilares
- Tejidos de punto
- Bombones y caramelos
En conjunto, estos productos generaron exportaciones totales por US$99,2 millones el año pasado, con un aporte del 5,4% al comercio bilateral.
Reacciones del sector empresarial
Javier Díaz, presidente ejecutivo de Analdex, aseguró que el alza en el arancel hace "inviable el comercio entre ambas naciones". "Si usted vende un carro en Ecuador, ¿el consumidor estaría dispuesto a pagar 150% del valor del vehículo? Pues claro que no. Entonces, se buscarán proveedores de otros países", explicó.
Por su parte, Gabriel Ibarra Pardo, socio de Ibarra Rimôn, calificó la medida como "totalmente irresponsable" y advirtió sobre graves consecuencias para ambos lados de la frontera. "Yo creo que esto va a encarecer muchísimo los productos allá, además de que hay relaciones de vieja data y contratos de largo plazo que están en juego. Esto tiene unas consecuencias inconmensurables", agregó.
Origen de la disputa comercial
La decisión ecuatoriana surgió como respuesta a la medida arancelaria del 30% que el Gobierno colombiano impuso sobre las importaciones de 73 subpartidas de productos ecuatorianos. El Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador argumentó que Colombia no implementó "medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza", lo que llevó a incrementar la tasa de seguridad en 20 puntos porcentuales a partir del 1 de marzo.
Sin embargo, Díaz señaló que el presidente ecuatoriano Daniel Noboa no ha sido claro sobre las acciones específicas que espera de Colombia en materia de seguridad para poner fin a la guerra arancelaria. "Cuando uno habla con nuestras autoridades, lo que dice el ministro de Defensa es que las acciones se están coordinando con la cúpula militar ecuatoriana y que se han realizado operativos que han permitido golpes a los grupos ilegales", afirmó.
Cuestionamientos a la legalidad de la medida
Ibarra Pardo enfatizó que la medida es "totalmente delirante e irresponsable", pues no existe evidencia de cómo este tipo de decisiones pueden combatir efectivamente el narcotráfico. Además, aclaró que el arancel del 50% no puede considerarse una tasa legítima, ya que "el concepto de tasa es la remuneración por un servicio que prestan las autoridades, por lo que esto no tiene proporcionalidad".
El experto agregó: "En ninguna parte está pactado que los países puedan imponer aranceles por razones de seguridad, porque el arancel no es un arma ni una forma de coacción ni de exigir absolutamente nada distinto". Por el contrario, destacó que el arancel es un instrumento de política comercial que forma parte de los tratados internacionales y debe aplicarse con buena fe.
Con este panorama, las consecuencias del enfrentamiento comercial entre los gobiernos de ambos países no solo contraerán aún más el intercambio bilateral, sino que afectarán directamente el bolsillo de consumidores ecuatorianos y colombianos, poniendo en riesgo décadas de relaciones comerciales establecidas.



