La fractura entre gremios y Gobierno Petro redefine el panorama económico colombiano
La evidente ruptura en la relación entre los gremios empresariales y el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha generado múltiples impactos en el desarrollo económico de Colombia, marcando un punto de inflexión en la tradicional interlocución entre el sector privado y el poder político.
Un cambio histórico en la interlocución
Según un análisis detallado de Colombia Risk, las visiones contrapuestas entre el Ejecutivo y el tejido empresarial han llevado a que los empresarios queden al margen de la definición de las principales reformas sociales, generando fricciones significativas entre estos actores históricamente interconectados.
"Los gremios empresariales en Colombia articulan intereses sectoriales y construyen posiciones colectivas para incidir en la formulación de políticas públicas", destaca el informe, señalando que durante décadas mantuvieron una relación de influencia mutua con el poder político caracterizada por interlocución directa en políticas económicas, regulatorias, fiscales y de desarrollo.
Casos emblemáticos de la ruptura
La fractura se ha evidenciado en situaciones concretas como:
- La ausencia de Fenalco en la mesa de negociación del salario mínimo para 2026 en diciembre
- La decisión de la Andi de no invitar al presidente Petro a su congreso anual en agosto de 2025
- El desplazamiento de los gremios como interlocutores exclusivos en la formulación de políticas
Este distanciamiento ha provocado varios efectos económicos, ya que los empresarios han dejado de acompañar reformas clave necesarias para la agenda gubernamental.
El origen del conflicto y sus consecuencias
El punto de quiebre se produjo con la presentación de la primera reforma tributaria del Gobierno Petro, cuando el Ejecutivo incorporó a organizaciones campesinas, colectivos universitarios, comunidades indígenas y afrodescendientes como interlocutores legítimos, trasladando buena parte de las discusiones a espacios regionales.
Este giro estratégico diluyó el peso relativo de los gremios en la conversación nacional y alteró códigos históricos de acceso al poder, desplazando debates que antes se concentraban entre élites técnicas y sociales hacia escenarios más amplios, heterogéneos y políticamente cargados.
La agenda de reformas como eje de fricción
Para la consultora Colombia Risk, "la agenda de reformas sociales del Gobierno se centró en la salud, las pensiones, derechos laborales y agricultura, y se convirtió en el eje principal de fricción con los gremios empresariales".
Las tensiones no fueron simultáneas ni homogéneas, variando según el peso de cada sector frente al Ejecutivo y el margen de negociación que el Gobierno estuvo dispuesto a conceder en cada caso particular.
Escenarios futuros y reacomodo del poder
De acuerdo con el informe, Colombia enfrentará en los próximos meses un reacomodo estructural del poder, marcado por la llegada de un nuevo Gobierno y un Congreso fragmentado. Este escenario obligará a replantear la relación entre el sector privado y la política.
En un posible escenario de continuidad de un gobierno de izquierda, es probable que se consolide un modelo de gobernabilidad basado en confrontación discursiva con el empresariado y centralización decisoria en la Presidencia, manteniendo los gremios con acceso limitado al Ejecutivo.
Experiencias regionales comparables
El análisis señala que experiencias comparables en la región, como México bajo los Gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, muestran que una relación tensa con el sector privado no necesariamente deriva en colapso empresarial ni en salida masiva de capitales.
Sin embargo, sí tiende a traducirse en mayor incertidumbre regulatoria, menor previsibilidad y un desplazamiento del diálogo económico hacia espacios no institucionales, donde las empresas se adaptan bajo esquemas de mitigación de riesgos más que de coproducción de política pública.
Nuevos roles para los gremios empresariales
En este contexto transformador, el empresariado organizado se convierte en un interlocutor simbólico central, donde liderazgos gremiales con alta capacidad comunicativa han logrado sostener la conversación pública y posicionarse como voceros de sectores amplios del aparato productivo.
Este espacio no equivale a incidencia directa en políticas, pero sí permite conservar relevancia política y disputar narrativas ante la opinión pública, asociando el papel de los gremios más a la contención, defensa reputacional y gestión de crisis que a la definición anticipada de políticas públicas.
Posibles giros políticos y sus implicaciones
Por su parte, un eventual gobierno de derecha probablemente buscaría recomponer la relación con los gremios y restablecer canales formales de interlocución, permitiendo que recuperen un papel más relevante en la discusión de reformas económicas, fiscales y regulatorias.
No obstante, este giro no implica un retorno automático al modelo previo, dado que el contexto institucional, social y mediático es distinto, con mayor escrutinio público sobre el empresariado, legitimidad erosionada de los gremios como interlocutores exclusivos y una ciudadanía más sensible a narrativas de captura del Estado.