La guerra con Irán desacelera la actividad empresarial en Estados Unidos y dispara los precios
El crecimiento de la actividad empresarial en Estados Unidos se ralentizó considerablemente durante el mes de marzo, alcanzando su nivel más bajo en casi un año completo. Este fenómeno se produce en un contexto donde los precios pagados por materiales y otros insumos esenciales han experimentado un aumento significativo, directamente vinculado a las consecuencias económicas de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Caída del índice compuesto y aumento de costos
El índice compuesto preliminar correspondiente a marzo, elaborado por S&P Global, registró una caída de 0,5 puntos, situándose finalmente en 51,4 según los datos oficiales publicados este martes. Es importante destacar que cualquier cifra superior a 50 puntos indica una fase de expansión económica. Paralelamente, un indicador específico que mide los precios pagados por las empresas aumentó en más de 3 puntos, alcanzando así su nivel más elevado desde el mes de mayo del año anterior.
La disminución observada en el indicador compuesto general se atribuye principalmente a un menor crecimiento de la actividad en el sector de servicios, que registró su peor desempeño en casi un año. Los precios de los insumos destinados a los servicios subieron hasta su nivel más alto desde mayo, mientras que los correspondientes a los fabricantes alcanzaron su punto máximo en siete meses.
Impacto en la demanda y el empleo
Chris Williamson, economista jefe de negocios de S&P Global Market Intelligence, explicó en un comunicado oficial: "Las empresas están registrando una caída de la demanda debido a la incertidumbre adicional y al impacto en el costo de vida generados por el conflicto bélico". Williamson añadió que los problemas relacionados con viajes, transporte y turismo se ven agravados por la incertidumbre en los mercados financieros y las limitaciones de asequibilidad, especialmente las preocupaciones sobre el impacto de las tasas de interés más altas, el aumento vertiginoso de los precios de la energía y los persistentes retrasos en la cadena de suministro global.
Durante el mes de marzo, la plantilla de empleados se redujo por primera vez en un año, reflejando claramente una disminución de la actividad entre los proveedores de servicios. El crecimiento de los nuevos pedidos se mantuvo prácticamente sin cambios y por debajo del ritmo observado durante gran parte del año pasado, mostrando una evidente desaceleración.
Signos de estabilización en el sector manufacturero
Al mismo tiempo, los fabricantes estadounidenses mostraron nuevos indicios de estabilización que contrastan con la tendencia general. El crecimiento de los pedidos en este sector fue el más fuerte registrado desde octubre y la producción se aceleró ligeramente. Además, las expectativas de producción de los fabricantes alcanzaron su nivel más optimista en más de un año, sugiriendo cierta resiliencia en este segmento industrial.
Consecuencias globales de la guerra
Otras economías importantes alrededor del mundo también están sufriendo las consecuencias directas de la guerra en Irán. En la zona euro, un indicador compuesto de los precios de los insumos alcanzó su nivel más alto en tres años completos, mientras que la producción se mantuvo prácticamente estancada, mostrando un escenario económico complejo.
La actividad empresarial en India registró el menor crecimiento desde octubre de 2022, mientras que un indicador compuesto de precios pagados alcanzó su nivel más alto en casi cuatro años, evidenciando una presión inflacionaria significativa. En Japón, un índice de costos de materiales aumentó hasta su nivel más elevado desde abril del año pasado, al tiempo que el crecimiento de la producción se desaceleró notablemente.
Esta situación global destaca cómo los conflictos geopolíticos tienen repercusiones económicas inmediatas y profundas que trascienden las fronteras nacionales, afectando indicadores clave como la actividad empresarial, los precios de insumos y el empleo en múltiples regiones del mundo.



