Apertura de fronteras impulsa crecimiento récord en ventas de licoreras regionales colombianas
Licoreras regionales crecen tras apertura de fronteras en Colombia

Transformación del mercado licorero colombiano tras apertura de fronteras

El panorama de la industria licorera en Colombia experimentó una transformación radical después de que la Corte Constitucional declarara inconstitucional en 2025 la facultad de los gobernadores para prohibir el ingreso de licores de otros departamentos. Esta decisión histórica, que siguió a la solicitud de la Gobernación de Cundinamarca en 2023 para revocar el permiso de comercialización del Aguardiente Amarillo de Caldas, eliminó barreras comerciales que existían por décadas.

Crecimiento generalizado en ventas

Para el cierre de 2025, la mayoría de licoreras presentaron alzas significativas en sus ventas, aunque los factores explicativos varían según cada empresa y región. La Industria Licorera de Caldas emergió como uno de los grandes ganadores, reportando un crecimiento extraordinario del 34% respecto a 2024, alcanzando ventas por más de 51,4 millones de botellas.

Por su parte, la Industria de Licores del Valle consolidó su posición como una de las licoreras más importantes del país, cerrando 2025 con más de 10 millones de botellas vendidas, lo que representó un crecimiento aproximado del 2% respecto al año anterior. Sin embargo, el liderazgo indiscutido del mercado sigue en manos de la Fábrica de Licores de Antioquia, que vendió más de 73 millones de botellas en 2025, logrando un aumento del 4,3% aproximadamente respecto a 2024.

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Estrategias de las licoreras medianas y regionales

Las licoreras de menor tamaño también mostraron crecimiento, aunque enfrentan desafíos particulares. La Nueva Licorera de Boyacá alcanzó ventas por 1,25 millones de botellas, representando un aumento del 6% frente a 2024. William Orlando Vargas Contreras, gerente de la licorera, destacó la importancia estratégica de su alianza con la Gobernación de Boyacá:

"Nuestro aliado estratégico fundamental es la Gobernación de Boyacá. Esto dificulta mucho el ingreso de otros licores, porque la gobernación realiza festividades en los municipios con el objetivo de fortalecer el turismo, la cultura y las tradiciones, lo que nos permite participar como patrocinadores principales sin exigirnos recursos adicionales", afirmó Vargas.

El arraigo a la tradición también se presenta como un factor crucial en el consumo de licor. Samuel Londoño, gerente de la Licorera del Cauca, explicó que incluso los residentes fuera de sus departamentos de origen mantienen el hábito de comprar licores nativos de su tierra:

"Nuestros mayores y mejores clientes son los propios caucanos, y ya que empezamos también a llegar a otros departamentos, tenemos la expectativa de llevar el aguardiente de más reconocimiento internacional que tiene Colombia, que es el Aguardiente Caucano, a todo el país", declaró Londoño, quien espera superar las 3,4 millones de botellas vendidas el año anterior.

Desafíos para las licoreras más pequeñas

No todas las experiencias han sido positivas en este nuevo escenario. Willintong Ortiz, gerente encargado de la Unidad Licorera del Meta, que vendió 89.721 unidades, señaló las dificultades para competir contra empresas con mayores presupuestos:

"Las ventas han disminuido, también porque nos ha quedado difícil competir contra las grandes licoreras, que tienen mayores presupuestos para, por ejemplo, promocionar con artistas. Lo que hemos hecho es trabajar con la región y con nuestra marca en nuestra área de influencia", explicó Ortiz.

El ejecutivo añadió que la apertura de fronteras forzó la transformación de la industria licorera, obligando a las empresas a abrazar a su público tradicional mientras priorizan la innovación para retener clientes que ya no necesitan salir de su departamento para consumir sus licores preferidos.

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Líderes absolutos en contribución e ingresos

La Fábrica de Licores de Antioquia no solo lidera en volumen de ventas, sino también en contribución fiscal, aportando $1,05 billones al impuesto sobre el consumo y reportando una utilidad de $308.000 millones. Mientras tanto, la Industria Licorera de Caldas alcanzó ingresos por $499.478 millones, creciendo 31% respecto a 2024, impulsada especialmente por las ventas de su producto estrella, el Aguardiente Amarillo Manzanares, cuyas ventas crecieron 87% gracias a su llegada a nuevos departamentos tras la apertura de fronteras.

Este nuevo panorama competitivo ha redefinido las reglas del juego en la industria licorera colombiana, donde la tradición, las alianzas estratégicas y la capacidad de innovación determinarán qué empresas prosperarán en un mercado sin barreras departamentales.