El subsidio a los fertilizantes dejó de ser una idea suelta y empezó a tomar forma con plata y responsables definidos. El presidente Gustavo Petro ordenó a Ecopetrol destinar parte de sus utilidades para financiar la compra de estos insumos y reducir su precio en el campo, en medio de un salto internacional que ya se está sintiendo en Colombia.
Instrucción desde Puerto Boyacá
La instrucción la dio desde Puerto Boyacá, durante la entrega de 5.300 hectáreas en el Magdalena Medio, donde el Gobierno completa cerca de 19.000 hectáreas adjudicadas en 12 municipios. Allí insistió en que el problema de fondo pasa por la producción de alimentos y no por la política monetaria. “La inflación no se baja subiendo las tasas como estúpidamente han intentado hacer; se logra por medio de la mayor producción de alimentos”, afirmó el mandatario.
Financiación con utilidades de Ecopetrol
El plan se financia con utilidades de la petrolera estatal. “Se paga con las utilidades que debe entregar Ecopetrol al gobierno nacional”, dijo Petro, al tiempo que corrigió cifras que circulaban sobre el programa. El subsidio, aseguró, apunta a montos cercanos a un millón de pesos para fertilizantes dirigidos al campo.
No es la primera vez que lo plantea. A finales de marzo ya había advertido que el encarecimiento del crudo obligaba a moverse hacia un esquema de apoyo directo a los insumos agrícolas. “La escalada del precio del petróleo en mayo nos obliga a construir un sistema intensivo de fertilizantes subsidiados”, escribió entonces.
Contexto internacional
Estados Unidos también ha movido fichas frente a los fertilizantes, al decidir suavizar sanciones a Venezuela para permitir que más empresas operen en su sector petrolero y energético, buscando aumentar la oferta global de crudo y derivados, incluidos insumos para fertilizantes, ante la presión de precios causada por el conflicto.
El estrecho de Ormuz y el golpe a los fertilizantes
El giro ocurre mientras el mercado global se recalienta. El cierre del estrecho de Ormuz tras la escalada en Oriente Medio encareció el transporte de petróleo, gas y fertilizantes. Las cotizaciones internacionales subieron más de 50 % en el último año y la urea, el producto más importado por Colombia, registra aumentos cercanos al 60 % en referencias como el US Gulf Nola.
Por Ormuz pasa cerca del 45 % del comercio mundial de fertilizantes. Cualquier interrupción altera precios, fletes y seguros. Según la FAO, “América Latina se enfrenta a pérdidas de ingresos por cereales superiores al 7 %” por las perturbaciones en el estrecho de Ormuz. “Es necesario estabilizar los mercados, redirigir el comercio y apoyar a los agricultores y a los países dependientes de las importaciones”.
Ese golpe ya aterrizó en el campo. Un productor de arroz en Tolima pasó de pagar COP 1,7 millones por fertilizar una hectárea a 2,7 millones en pocos meses. Son 16 bultos por hectárea en un cultivo donde el margen viene estrecho desde hace años.
Colombia es altamente dependiente de las importaciones: consume cerca de 2,5 millones de toneladas y trae cerca de 2,3 millones de afuera, según la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC). Cuando el mercado global se mueve, el impacto es directo.
El plan para contener precios
El Ministerio de Agricultura ya había activado un primer paquete para amortiguar el choque. Un fondo de COP 32.000 millones para subsidiar insumos en cultivos de ciclo corto y una ampliación prevista por otros 110.000 millones. La cobertura incluye 23 cadenas productivas, desde arroz y papa hasta café y carne.
“Si no hacemos nada, podríamos tener hasta seis puntos porcentuales adicionales en el incremento del valor de los alimentos”, afirmó Carvajalino, al explicar la urgencia de implementar medidas de contención. La presión no es inmediata en la factura del consumidor, pero sí se está acumulando en los costos de producción.
El Gobierno también evalúa frenar exportaciones de fertilizantes disponibles en el país para asegurar inventarios internos. “Lo que queremos es que el inventario actual de fertilizantes se mantenga dentro del territorio nacional”, explicó la ministra.
El caso Monómeros
Ese punto abrió otro frente. El presidente señaló a Monómeros por supuestas exportaciones hacia Estados Unidos, algo que la empresa negó. “Monómeros no ha exportado fertilizantes a destinos distintos de América Latina y el Caribe y ha priorizado de manera estricta el mercado colombiano”, respondió la compañía.
En Colombia, el fertilizante pesa cerca de una cuarta parte de los costos en cultivos como el arroz. Fedearroz estima aumentos entre 40 % y 50 % en insumos nitrogenados. Parte del impacto se ha contenido con inventarios, pero ese colchón tiene límite.
“Para el sector arrocero, altamente dependiente de estos insumos, un incremento sostenido en los costos de fertilización puede afectar la rentabilidad del productor y, en última instancia, la estabilidad de la producción nacional”, señaló el gremio a principios de mes.
Impacto fiscal y perspectivas
El movimiento del Gobierno apunta a cortar esa transmisión antes de que llegue completo al consumidor. Más subsidio en insumos, más producción local y menos presión en alimentos. Petro lo amarró a empleo e ingresos. “Para que crezca el empleo, los puestos de trabajo y para que crezca el ingreso de las capas más pobres”, expresó Petro.
La estrategia también se cruza con la caja del Estado. Usar utilidades de Ecopetrol implica menos recursos directos para la Nación en un momento en que otros frentes fiscales siguen abiertos, como el ajuste del FEPC o el gasto social.
Ecopetrol llega con utilidades a la baja frente a años anteriores, aunque el repunte del petróleo le da oxígeno. En 2025 reportó cerca de COP 9 billones, por debajo de los 14,9 billones del año previo.
El Gobierno, mientras tanto, descarta volver a subsidiar la gasolina. “No se podrá generar subsidios a la gasolina”, dijo el presidente en marzo. El margen fiscal es limitado y el foco se movió hacia el agro.
En paralelo, el sistema intenta ganar tiempo. Inventarios para dos o tres meses, según el sector. Después de eso, el precio internacional empieza a filtrarse completo en la cadena.
El subsidio a fertilizantes aparece en ese punto de quiebre. Un intento de frenar el traslado antes de que llegue al plato.
“Lo que necesitamos es que el campesinado se convierta en el dueño de la agroindustria”, lanzó Petro en Puerto Boyacá.
El plan ya está corriendo.



