Comerciantes de San Victorino declaran guerra a plataformas como Temu y Shein
Los vendedores del emblemático centro comercial San Victorino en Bogotá han lanzado una campaña pública de alerta ante la dramática caída de sus ventas, que según sus registros contables ha oscilado entre el 20% y el 40% durante el último año. Esta preocupante situación afecta especialmente categorías sensibles como ropa y artículos para el hogar, sectores donde las plataformas internacionales han ganado terreno aceleradamente.
Carteles y pancartas inundan el centro de Bogotá
El llamado a la acción se ha hecho visible mediante carteles y pancartas desplegadas en postes, paredes y calles del centro bogotano, con mensajes directos que instan a los consumidores a apoyar la producción nacional y el comercio tradicional. "No compre en Temu ni en Shein" se ha convertido en el lema central de esta movilización comercial que busca contrarrestar el avance de las plataformas digitales internacionales.
Según los comerciantes organizados, estas plataformas han transformado radicalmente los hábitos de consumo de bogotanos y colombianos, facilitando el acceso a productos sin necesidad de salir de casa. "Lo que parece barato inicialmente puede terminar costando igual o más cuando se suman gastos de envío y tiempos de espera", explicaron representantes del sector durante una jornada informativa.
Comparativos reales de precios y tiempos de entrega
Como parte estratégica de su campaña, los comerciantes exhiben comparativos detallados entre productos vendidos en plataformas digitales y aquellos disponibles físicamente en sus locales. Estos análisis incluyen no solo precios finales, sino también tiempos de entrega, calidad de materiales y procesos de postventa.
El objetivo fundamental, según señalaron los vendedores, es visibilizar el valor de la industria nacional y promover un consumo más informado y consciente. "Los productos locales generan empleo directo y dinamizan la economía del país de manera sostenible", argumentaron durante las actividades de concientización.
El imparable crecimiento del comercio electrónico en Colombia
Detrás de esta preocupación sectorial existe una realidad macroeconómica innegable: el comercio electrónico ha experimentado un crecimiento sostenido y acelerado en Colombia. Según datos oficiales de la Cámara Colombiana de Mercado Electrónico, durante 2025 el número total de transacciones digitales alcanzó la cifra histórica de 684,6 millones, representando un crecimiento del 19,9% respecto al año anterior.
Este panorama se complementa con las cifras del primer trimestre de 2025, donde las ventas en línea alcanzaron los 27,3 billones de pesos, con un incremento del 16,4% comparado con el mismo periodo del año anterior. Estas estadísticas confirman cómo los hábitos de consumo colombianos migran progresivamente hacia entornos digitales.
Ventajas competitivas del comercio tradicional
Frente a este escenario desafiante, los comerciantes de San Victorino destacan las ventajas inherentes al comercio tradicional:
- Posibilidad de ver, tocar y examinar físicamente los productos antes de comprarlos
- Entrega inmediata sin tiempos de espera por envíos internacionales
- Mayor facilidad para realizar cambios, devoluciones o gestionar garantías
- Atención personalizada y asesoramiento directo del vendedor
- Dinamización de la economía local y generación de empleo en la comunidad
Debate regulatorio y competencia desigual
Uno de los puntos que genera mayor preocupación entre los comerciantes tradicionales es la posible competencia desigual en el mercado. En Colombia se ha abierto un debate significativo sobre las condiciones en que operan las plataformas internacionales de comercio electrónico, particularmente en aspectos relacionados con:
- Diferencias en costos de importación y logística
- Cargas tributarias y obligaciones fiscales
- Regulaciones de protección al consumidor
- Estándares de calidad y seguridad de productos
Esta discusión ha llevado a plantear la necesidad de establecer reglas más equitativas que nivelen el terreno de competencia entre el comercio tradicional y las plataformas digitales internacionales.
San Victorino: símbolo del choque entre tradición y digitalización
El emblemático centro comercial se ha convertido en un reflejo palpable del enfrentamiento entre modelos comerciales tradicionales y la creciente digitalización de la economía. Mientras el comercio electrónico continúa su expansión acelerada, pequeños y medianos negocios como los de San Victorino buscan estrategias innovadoras para mantenerse vigentes y competitivos.
La campaña desarrollada por estos comerciantes representa no solo una defensa de sus intereses económicos, sino también una apuesta por la preservación de un modelo comercial que ha caracterizado durante décadas el centro de Bogotá, generando empleo, dinamizando la economía local y manteniendo viva la tradición del comercio presencial en la capital colombiana.



