Comerciantes de San Gil alertan sobre riesgo económico por controles policiales
Los controles anunciados por las autoridades policiales y municipales para restringir el consumo de alcohol dentro de establecimientos comerciales han generado una profunda preocupación entre los comerciantes de San Gil. Durante una sesión del Concejo Municipal realizada el 23 de febrero, los tenderos manifestaron que esta decisión podría poner en grave riesgo su actividad económica tradicional.
Medida de seguridad tras hechos violentos
La decisión de reforzar los controles surge después de varios hechos de violencia registrados en el municipio, incluyendo casos de sicariato que ocurrieron en tiendas mientras las víctimas consumían bebidas alcohólicas. Las autoridades buscan específicamente evitar que algunos negocios operen como cantinas clandestinas, lo que ha generado temores sobre posibles cierres administrativos.
Jesús Villar, concejal de San Gil, explicó durante la sesión: "Hay tiendas en diferentes sectores del municipio, como la Villa Olímpica o Pablo Sexto, donde se presentan peleas y desórdenes cada ocho días; ahí es donde se tiene que actuar. Pero no se puede atacar a los supermercados o tiendas donde llegan los vecinos a tomarse dos o tres cervezas".
Preocupación por el sustento de más de 800 familias
En San Gil existen más de 800 tiendas registradas que representan el sustento económico de numerosas familias. El concejal Villar agregó: "Nosotros no nos oponemos a que hagan los controles, a que combatan la delincuencia... Pero sí nos oponemos a que acaben con la gallina de los huevos de oro de las más de 800 familias que generan su sustento de las tiendas".
El corporado destacó que, de los siete intentos de sicariato registrados en los últimos meses en el casco urbano, solo dos ocurrieron en tiendas y que no necesariamente estaban relacionados con consumo de alcohol. "Podían haber estado comprando una panela o tomando gaseosa", afirmó.
La tradición de las tiendas en riesgo
Marlene Mejía, representante de los tenderos del municipio, expresó ante los concejales su preocupación porque hay tiendas pequeñas en las que cualquier venta suma para la economía familiar. Señaló que las tiendas son "una tradición, una cultura", y que en ellas una persona puede sentarse a tomarse una cerveza sin que eso signifique que el lugar sea una cantina.
"El servicio se les presta a los vecinos que llegan a comprar algo y se toman una cerveza", afirmó Mejía, destacando el carácter comunitario de estos establecimientos.
Autoridades aclaran el enfoque de los controles
Ante las quejas de la comunidad y el descontento generado por una posible persecución contra las tiendas, Orlando Quintero, secretario de Gobierno de San Gil, señaló en el Concejo Municipal que se trata de un trabajo de control focalizado.
El funcionario explicó que la acción se concentrará específicamente en los negocios donde se generan riñas, escándalos, música a exceso de volumen y otras alteraciones del orden público. Quintero agregó que existen tiendas "disfrazadas", con equipos, mesas dentro y fuera del establecimiento y televisores, y que a estos negocios se les exigirá el cumplimiento de la normatividad vigente.
Por su parte, el coronel Andrés Felipe Hernández, comandante del Primer Distrito de Policía de San Gil, afirmó que se atenderán principalmente los establecimientos sobre los que existen quejas específicas de la comunidad por el desorden que generan. El oficial reiteró la necesidad de que todos los comercios mantengan su documentación al día y cumplan con las regulaciones municipales.
Las autoridades insistieron en que no habrá una persecución generalizada contra todas las tiendas, sino un control selectivo dirigido a aquellos establecimientos que funcionan principalmente como centros de consumo de alcohol y generan problemas de convivencia en sus sectores.



