La guerra comercial entre Colombia y Ecuador continúa sin resolverse. Este jueves vence el plazo que la Comunidad Andina de Naciones (CAN) impuso a ambos países para eliminar los aranceles y restricciones comerciales que se han aplicado desde principios de año. Hasta el momento, ninguno de los dos gobiernos ha dado señales de cumplir con la orden.
Antecedentes de la disputa
El pasado 7 de mayo, la CAN emitió tres resoluciones firmadas por su secretario general, Gonzalo Gutiérrez Reinel. Dos de ellas estaban dirigidas a Ecuador: la primera ordenaba al gobierno de Daniel Noboa levantar la restricción que convertía a Rumichaca en el único paso terrestre habilitado para mercancías colombianas; la segunda exigía retirar la llamada “tasa de seguridad”, un cobro que comenzó en 30 % a principios de año y aumentó hasta el 100 % actual. La tercera resolución estaba dirigida a Colombia y ordenaba desmontar los aranceles recíprocos y las restricciones de importación en las aduanas de Ipiales y Puerto Asís. En los tres casos, la CAN argumentó que todas las medidas comerciales bilaterales impuestas en 2026 violaban el Acuerdo de Cartagena, el tratado que prohíbe a los países miembros del bloque (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) imponerse aranceles o restricciones entre sí.
La hora cero
Hasta ahora, ninguno de los dos gobiernos ha dado señales concretas de acatar las órdenes de la CAN y eliminar los aranceles que tienen prácticamente paralizado el comercio en la frontera. Del lado colombiano, el presidente Gustavo Petro expresó en una entrevista con Caracol Radio su disposición a eliminar los aranceles, pero condicionó el gesto a que Ecuador hiciera lo mismo primero. Por su parte, la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld declaró este martes a Ecuavisa que el país prepara una respuesta formal a la CAN, aunque descartó que se trate de un desacato. “Ecuador no desacata; somos respetuosos de la decisión que ha tomado la CAN”, afirmó. Sin embargo, defendió la posición de su gobierno y dijo que Ecuador “siempre va a estar defendiendo sus intereses”, y pidió a Colombia “tomar conciencia” de la situación en la frontera común, donde el narcotráfico ha permeado, según sus palabras, “durante casi dos décadas hacia territorio ecuatoriano mediante el uso de sus puertos, vías y aeropuertos”.
El costo de la guerra comercial
Las exportaciones colombianas a Ecuador acumulan una caída considerable que, a corte de marzo, llegaba al 60 %, según Analdex. Aunque la cifra seguramente sea mayor si se habla en tiempo presente. Ecuador anunció una rebaja de su tasa al 75 % a partir del 1 de junio, pero para Javier Díaz, presidente del gremio, eso no es suficiente: “aún con una tasa del 75 % es imposible hacer comercio”, advirtió. Los números de fondo muestran una relación que ya venía de mal en peor. En 2025, las exportaciones de Colombia a Ecuador sumaron USD 1.846,7 millones, su nivel más bajo desde 2021, según el Ministerio de Comercio. Entre diciembre de ese año y febrero de 2026, el desplome fue aún más abrupto: de USD 173.566 miles a USD 109.355 miles, una contracción del 37 % en solo dos meses. La energía eléctrica, el principal bien exportado, se hundió 77,1 % entre enero y febrero frente al mismo periodo del año anterior. Los azúcares cayeron 26 %. En Rumichaca, el principal paso fronterizo entre los dos países, el comercio lleva semanas prácticamente paralizado. Transportadores, comerciantes y agencias de aduana siguen esperando una señal de que la crisis cede.



