Camacol demanda al Gobierno por aranceles al acero y advierte aumento del 20% en costos de vivienda
La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) ha anunciado formalmente que presentará una demanda contra el decreto gubernamental que establece nuevos aranceles para las importaciones de hierro y acero, una medida que según el gremio podría elevar los costos de construcción de vivienda entre un 16% y un 20%.
Contradicción en políticas de vivienda
Guillermo Herrera, presidente de Camacol, señaló una contradicción fundamental en las políticas del Gobierno: mientras se busca desindexar los precios de la Vivienda de Interés Social (VIS) del incremento del salario mínimo para hacerla más accesible, simultáneamente se encarecen los insumos básicos para la construcción mediante aranceles.
"Por un lado dice que quiere desindexar los precios de la vivienda por el incremento del salario mínimo, pero por el otro lado sigue encareciendo los costos de producción", afirmó Herrera durante el anuncio de la acción legal.
Falta de soporte técnico y legal
El dirigente gremial cuestionó la base técnica del decreto, señalando que no existe evidencia de dumping que justifique medidas arancelarias de esta magnitud. Según Camacol, los aranceles solo se justifican cuando un país exporta productos a precios artificialmente bajos para desplazar la producción local, condición que el decreto vigente no acredita con suficiente claridad.
"No encontramos que haya un soporte técnico que dé claridad sobre estas decisiones y también creemos que deja muchas dudas sobre la legalidad y los propósitos que deben tener las medidas arancelarias", explicó Herrera.
Impacto laboral y económico
La medida llega en un contexto crítico para el sector constructor, que registra 33 meses consecutivos de caída en las iniciaciones de obra y opera en sus niveles más bajos desde 2012. Según cifras del DANE citadas por Camacol, más de 134.000 personas que trabajaban en construcción de vivienda quedaron sin empleo durante 2025.
La crisis laboral se agrava por la informalidad predominante en el sector, que emplea directamente a más de un millón de trabajadores. Mientras el decreto busca proteger aproximadamente 50.000 empleos en la industria siderúrgica, el sector edificador continúa perdiendo capacidad de generación de empleo formal.
Efectos en cadena del mercado inmobiliario
Herrera advirtió sobre efectos secundarios significativos en todo el mercado inmobiliario. La menor oferta de vivienda nueva está presionando los mercados de arriendo y vivienda usada, que han registrado alzas sostenidas durante el último año y medio.
"Cuando hay menos oferta de vivienda nueva, los hogares presionan los otros mercados inmobiliarios", señaló el presidente de Camacol, destacando que las consecuencias económicas del sector ya afectan la inflación nacional y el bolsillo de quienes ni siquiera están comprando vivienda.
Detalles del decreto cuestionado
El origen de la disputa es el Decreto 0264 de 2026, firmado el 17 de marzo por el presidente Gustavo Petro y sus ministros de Comercio y Hacienda. La medida establece un incremento del 35% en los aranceles a importaciones de productos siderúrgicos y metalmecánicos provenientes de países con los que Colombia no tiene acuerdos comerciales vigentes, incluyendo China, Rusia, Turquía e India.
El decreto tendrá vigencia de un año y se enmarca dentro de la Política Nacional de Reindustrialización del Gobierno, que busca proteger un sector que representa aproximadamente el 10% del PIB industrial, genera cerca de 45.000 empleos directos e indirectos y dinamiza a más de 25.000 proveedores en todo el país.
Último recurso tras diálogo fallido
Camacol enfatizó que la demanda no es un primer paso, sino el último recurso de un sector que siente que sus argumentos técnicos han sido sistemáticamente ignorados por el ejecutivo. El gremio había intentado establecer diálogo con las autoridades, pero según Herrera, "el Gobierno Nacional siempre hace de oídos sordos y no presta atención a muchos de los reclamos técnicos con soporte técnico".
La acción legal se presenta en un momento particularmente delicado para la industria de la construcción, que enfrenta múltiples desafíos simultáneos mientras intenta recuperarse de una prolongada crisis que afecta tanto a empresas como a trabajadores y potenciales compradores de vivienda.



