Cámara del Acero advierte sobre consecuencias del conflicto en Irán para los insumos colombianos
La industria siderúrgica colombiana se encuentra en un escenario complejo de "estanflación", una combinación de estancamiento económico e inflación, derivado directamente de la guerra en el Golfo Pérsico y la dinámica exportadora de China, según el más reciente informe de la Cámara Colombiana del Acero.
Impacto del precio del petróleo en los costos de producción
El precio del petróleo Brent alcanzó un máximo histórico de US$112,19 el pasado 20 de marzo de 2026, generando un choque de oferta que eleva significativamente los costos de producción en toda la cadena industrial. Este incremento ha disparado el Índice de Precios al Productor (IPP) hasta niveles del 35%, una cifra alarmante que se traslada inevitablemente al consumidor final.
La situación deja a los bancos centrales en una posición delicada, pues no pueden reducir las tasas de interés para estimular la economía mientras la inflación permanezca activa, creando un círculo vicioso de costos elevados y demanda deprimida.
Debilitamiento del consumo interno de acero
En este entorno económico adverso, el consumo de acero en Colombia ha mostrado signos evidentes de debilidad. Los permisos de edificación han registrado una caída del 8,90% en su promedio móvil de seis meses, reflejando la desaceleración del sector construcción. Paralelamente, la tasa de desempleo se ubica en 9,20%, confirmando el fenómeno de estanflación donde inflación y desempleo aumentan simultáneamente.
"Cuando la inflación viene de un shock de oferta —energía más cara, materias primas más caras, cadenas de suministro rotas— la inflación sube y el desempleo sube al mismo tiempo", explicó David Barros, director ejecutivo de la Cámara Colombiana del Acero.
Paradoja de las exportaciones chinas
Pese a la contracción interna del mercado colombiano, las exportaciones de acero chino hacia el país han experimentado un crecimiento significativo. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026, estas exportaciones aumentaron 16,8% interanual, sumando un total de 1,5 millones de toneladas.
Este fenómeno responde a una estrategia deliberada del gigante asiático, donde las siderúrgicas operan incluso con beneficios negativos para evitar despidos masivos y cierres de plantas. China prioriza el "valor político del empleo" sobre la rentabilidad financiera, absorbiendo internamente los sobrecostos de energía mediante un subsidio estatal implícito que mantiene el flujo de exportaciones hacia mercados abiertos como el latinoamericano.
Perspectivas para la industria colombiana
Mientras el conflicto en el Golfo Pérsico persista, la industria siderúrgica colombiana continuará bajo una presión considerable. La combinación de costos energéticos elevados y una demanda interna deprimida crea un escenario donde, según Barros, "sólo vamos a aumentar el stock" sin perspectivas de recuperación inmediata.
La situación requiere atención urgente de las autoridades económicas, pues la dependencia de insumos importados y la vulnerabilidad ante shocks externos ponen en riesgo la competitividad del sector manufacturero nacional.



