En 2025, un total de 779.000 personas dejaron de experimentar hambre en Colombia, lo que representa un avance significativo en la garantía del derecho humano a la alimentación. Así lo revelan las cifras más recientes sobre seguridad alimentaria en el país, que muestran una tendencia positiva aunque persisten brechas de acceso para los sectores más vulnerables.
Avances y desafíos en la lucha contra el hambre
Según los datos, la seguridad alimentaria ha ganado terreno en Colombia durante el último año, con una reducción notable en el número de personas que padecen hambre. Sin embargo, todavía 12 millones de personas se encontraban en situación de inseguridad alimentaria durante 2025, lo que equivale al 21,1 % de los hogares y al 22,8 % de la población total.
El caso más crítico es el hambre severa, que afectó al 3,4 % de los hogares colombianos. Esto significa que aproximadamente 1,7 millones de personas no tuvieron acceso suficiente a alimentos para llevar una vida activa y saludable.
Expertos analizan las causas
Los especialistas coinciden en que la mejora se debe a una combinación de factores, como el aumento de la producción agrícola, la estabilización de los precios de los alimentos y las políticas públicas focalizadas en la población más necesitada. No obstante, advierten que las brechas persisten en regiones como La Guajira, Chocó y el Pacífico nariñense, donde la desnutrición infantil sigue siendo una preocupación.
"Es alentador ver que menos personas pasan hambre, pero no podemos bajar la guardia. La inseguridad alimentaria sigue siendo un problema estructural que requiere inversión sostenida en agricultura, infraestructura y programas sociales", señaló un experto en seguridad alimentaria consultado por El Espectador.
El panorama regional
Las cifras también revelan diferencias significativas entre zonas urbanas y rurales. Mientras que en las ciudades la inseguridad alimentaria afecta al 18 % de los hogares, en el campo la cifra asciende al 28 %. Esta disparidad refleja la necesidad de políticas diferenciadas que aborden las particularidades de cada territorio.
En cuanto a los grupos más afectados, los hogares con jefatura femenina y aquellos con niños menores de cinco años presentan los mayores niveles de vulnerabilidad. La inflación en los alimentos, aunque moderada en 2025, sigue siendo un obstáculo para las familias de bajos ingresos.
Colombia se ha fijado la meta de erradicar el hambre para 2030, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los avances de 2025 son un paso en la dirección correcta, pero el camino aún es largo.



