La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) encendió una alerta sobre el impacto económico que podría generar un fenómeno de El Niño de gran intensidad en Colombia durante el segundo semestre de 2026. Según el centro de estudios, existe una probabilidad cercana al 96 % de que se consolide este evento climático, de acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Esto implicaría nuevas presiones inflacionarias, especialmente en los rubros de alimentos y energía, que afectan directamente el gasto de los hogares.
Contexto económico sensible
La advertencia llega en un momento particularmente delicado para la economía colombiana. Aunque la inflación ha mostrado señales de moderación, aún no converge hacia la meta del 3 % establecida por el Banco de la República. Además, el crecimiento económico sigue siendo limitado. En este escenario, un choque climático de gran magnitud podría alterar nuevamente la trayectoria de los precios.
De acuerdo con el informe semanal de Anif, el Ministerio de Ambiente y el Ideam han advertido sobre una creciente probabilidad de que el país enfrente un episodio de El Niño de intensidad “muy fuerte”, comparable al registrado entre 2015 y 2016. Las estimaciones más recientes indican que la probabilidad de consolidación del fenómeno pasó del 62 % al 82 % durante el trimestre mayo-junio-julio, mientras que hacia finales de 2026 podría alcanzar niveles cercanos al 96 %. Este comportamiento coincide con el aumento gradual de la temperatura del océano Pacífico tropical.
Impacto en alimentos y energía
El fenómeno climático se caracteriza por menores precipitaciones en gran parte del territorio nacional, lo que reduce la disponibilidad hídrica y eleva las temperaturas. Esa combinación golpea de manera directa sectores estratégicos como el agro y el sistema energético, cuyos efectos terminan trasladándose al costo de vida.
El informe advierte que, históricamente, los episodios de El Niño han tenido un impacto directo sobre los precios de los alimentos perecederos y la electricidad. “Las mayores temperaturas y la menor disponibilidad hídrica resultantes impactan directamente dos sectores críticos para la inflación: la oferta agrícola de alimentos, particularmente los perecederos, y la generación de energía eléctrica”, señaló Anif.
Alimentos más sensibles
En el frente de alimentos, los antecedentes muestran que los periodos de sequía suelen traducirse en mayores costos para productos de alta demanda hídrica y baja sustitución. Papa, plátano, frutas frescas, zanahoria, arroz, maíz, yuca, cebolla y arracacha figuran entre los alimentos con mayor sensibilidad frente al fenómeno. La afectación también alcanza productos pecuarios como carne de res, leche y pescado, cuya oferta depende de la disponibilidad de agua, forraje y condiciones fluviales. En conjunto, estos alimentos representan el 43,1 % de la canasta de alimentos que monitorea el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Los registros históricos reflejan el tamaño del impacto. Durante episodios moderados de El Niño en este siglo, la inflación anual de alimentos llegó a niveles de 7,8 %, 10,7 % y 6,4 %, mientras que en eventos fuertes alcanzó 13,1 % y hasta 18,9 %, como ocurrió durante el fenómeno de 2015-2016. Precisamente ese episodio sirve hoy como principal referencia para estimar los riesgos actuales. Anif calcula que, si se materializa un fenómeno fuerte durante el segundo semestre, la inflación anual de alimentos podría cerrar 2026 alrededor de 11,2 %, un salto frente al 6,1 % observado en abril.
Presión sobre la energía
El otro frente de presión está en la energía. Colombia depende estructuralmente de la generación hidráulica, que representa cerca del 62 % de la capacidad efectiva neta del sistema. Cuando bajan los niveles de los embalses, el país debe recurrir a plantas térmicas alimentadas por carbón, gas o combustibles líquidos, alternativas considerablemente más costosas.
La preocupación aumenta porque, aunque las reservas hídricas se mantienen por encima de la mediana histórica, en mayo no mostraron el crecimiento habitual de la temporada de lluvias. Según Anif, si El Niño se consolida desde junio, el sistema eléctrico podría entrar al periodo más crítico sin niveles suficientes de almacenamiento. En ese escenario, la inflación de electricidad podría escalar hasta 14,4 %, desde el -3,8 % actual. “Estas presiones se traducirían directamente en el bolsillo de los hogares colombianos a través de una canasta básica más cara y mayores tarifas en los recibos de energía”, concluyó el centro de estudios.



