Estudio colombiano expone cómo el 'compre ahora y pague después' altera la percepción real del gasto
Una investigación realizada en Colombia por la firma SINNETIC ha revelado datos preocupantes sobre cómo el sistema 'compre ahora y pague después' (BNPL) está distorsionando significativamente la capacidad de los consumidores para recordar cuánto gastan realmente. El estudio, basado en 1.400 encuestas realizadas en cinco ciudades del país, analizó cómo diferentes medios de pago afectan la memoria del gasto inmediatamente después de realizar una compra.
La metodología: midiendo la 'brecha de recuerdo'
La investigación se centró en medir la diferencia entre el valor real de la compra y el valor recordado por el consumidor en una ventana de tiempo inferior a cinco minutos después del pago. Este indicador, denominado 'brecha de recuerdo', permite evaluar con precisión cómo el método de pago influye en la percepción inmediata del gasto.
Resultados por método de pago
Efectivo: máxima precisión
En el caso del pago en efectivo, la brecha de recuerdo se ubicó entre el 2% y el 8%, el rango más bajo entre todos los medios analizados. Esto significa que los consumidores que pagan con dinero físico recuerdan con alta precisión cuánto desembolsaron. La explicación conductual es clara: el acto físico de entregar el dinero genera mayor 'saliencia' del gasto, haciendo que el costo se perciba de forma directa e inmediata.
Tarjeta de crédito: precisión moderada
Cuando se utiliza tarjeta de crédito, la brecha de recuerdo aumenta al rango del 6% al 12%. Aunque los usuarios conservan una idea relativamente cercana del gasto total, ya se observa una disminución en la precisión. Esto se debe a que el pago no es inmediato, lo que reduce el llamado 'dolor de pagar' y genera una ligera desconexión entre el momento de la compra y su impacto financiero real.
BNPL: la mayor distorsión
El resultado más alarmante del estudio se encuentra en el sistema BNPL, donde la brecha de recuerdo se dispara entre el 24% y el 36%. Este nivel de diferencia implica que, en muchos casos, los consumidores subestiman en más de un tercio el valor total de sus compras apenas minutos después de realizarlas.
El hallazgo clave es que los usuarios no recuerdan el monto completo, sino el valor de la cuota individual. Es decir, el costo total se fragmenta mentalmente, lo que dificulta tener una visión clara del compromiso financiero adquirido. Además, el estudio aclara que esta medición no incluye intereses ni penalidades, lo que sugiere que la distorsión podría ser aún mayor en escenarios reales de financiamiento.
Diferencias estadísticamente significativas
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que las diferencias entre los medios de pago no son marginales, sino estadísticamente significativas (p < .01), incluso después de controlar variables como la ciudad y la categoría del producto. Esto refuerza la idea de que el método de pago es un factor determinante en la forma en que el consumidor percibe el gasto.
Análisis conductual de los resultados
Los hallazgos muestran que el mecanismo de pago afecta directamente cómo el cerebro registra el gasto:
- Efectivo: La alta precisión está asociada a la saliencia del desembolso físico, que activa una señal inmediata de pérdida.
- Tarjeta de crédito: Aparece un diferimiento mental del gasto, disminuyendo la intensidad con que se percibe el costo en el momento de la decisión.
- BNPL: Opera la fragmentación del costo, donde el consumidor divide mentalmente el valor total en pequeñas cuotas, priorizando el monto periódico sobre el costo total.
El estudio sugiere que estos efectos se intensifican en contextos de promoción, como temporadas de descuentos o fin de año, donde los consumidores tienden a apoyarse en atajos cognitivos como pensar 'es solo una cuota'.
Implicaciones para el mercado colombiano
En el contexto colombiano, donde plataformas como Addi o Sistecrédito replican la lógica del BNPL, estos resultados sugieren que los consumidores podrían estar tomando decisiones con información incompleta desde el punto de vista cognitivo.
'Esto no implica necesariamente falta de transparencia legal, sino una brecha en la comprensión real del gasto. Por ello, el informe plantea que los riesgos no solo son financieros, sino también conductuales', señala el análisis.
SINNETIC destaca que los resultados son relevantes para reguladores y política pública, advirtiendo que no basta con cumplir requisitos legales de información si el consumidor no la comprende realmente. Estos elementos deberían tenerse en cuenta al evaluar la regulación de las plataformas de pago diferido en Colombia, un segmento que viene creciendo con rapidez.
Tendencias regulatorias internacionales
En línea con estos riesgos, la Financial Conduct Authority del Reino Unido anunció que, desde julio de 2026, el BNPL será tratado como crédito formal. Entre las medidas incluyen mayor claridad en la información, evaluaciones de capacidad de pago, acompañamiento a usuarios en dificultades y acceso a mecanismos de reclamación.
Conclusión: un cambio estructural en el consumo
El estudio concluye que la innovación en pagos está modificando el registro del gasto. En el caso del BNPL, esa transformación implica menor precisión en la percepción del costo, lo que puede derivar en decisiones menos informadas. En un mercado como el colombiano, donde estas soluciones crecen rápidamente, entender estos mecanismos será clave para evitar riesgos para los hogares y promover un consumo más consciente y responsable.



